El ronroneo de los gatos se percibe cada vez más como algo más que una señal de bienestar animal. En Madrid, nueve de cada diez personas que conviven con un felino aseguran que ese sonido les relaja y les ayuda a reducir el estrés, según los datos del III Barómetro Felino, un estudio elaborado en enero de 2026 con más de 3.000 adultos de España, Reino Unido e Italia.

El dato encaja con un cambio de fondo en los hogares españoles, donde la convivencia con animales ha adquirido una dimensión más emocional y cotidiana. Según el informe Pet Population 2020-2025 de Euromonitor International, en España ya hay más de 6,2 millones de gatos, una cifra que ha crecido de forma sostenida en los últimos años y que confirma el protagonismo creciente del felino doméstico.
Un sonido asociado a calma, vínculo y compañía
Entre los madrileños que viven con gatos, el 96% afirma que el ronroneo tiene un efecto positivo en su bienestar emocional. Las sensaciones más repetidas son la calma y la relajación (73%), la satisfacción al percibir que el animal está bien (70%) y la sensación de confort (70%). También aparecen con fuerza la conexión afectiva, el acompañamiento y la alegría.
El estudio apunta además a un impacto que va más allá de la mera percepción agradable. Un 51% de los encuestados en Madrid dice que el ronroneo le ayuda a desconectar de pensamientos negativos, mientras que nueve de cada diez consideran que contribuye a reducir la ansiedad o el nerviosismo y a mitigar la sensación de soledad. En una ciudad marcada por el ritmo acelerado, el trabajo y la vida en interiores, esa rutina doméstica adquiere una nueva lectura.
También influye en el descanso
Los efectos que describen los participantes no se limitan al plano emocional. Un 24% asegura que el ronroneo le ayuda a conciliar el sueño o a dormir mejor, y un 27% considera que favorece la regulación de la respiración o del ritmo cardíaco. Aunque se trata de percepciones subjetivas recogidas en encuesta, reflejan hasta qué punto el vínculo con los animales se integra ya en las conversaciones sobre bienestar cotidiano.
La veterinaria Sara Fernández, citada en el informe, subraya que el ronroneo suele entenderse como un rasgo característico del gato, pero también como una forma de conexión entre animal y humano. Esa idea enlaza con una línea de interés creciente en torno a los beneficios emocionales de convivir con mascotas, una cuestión que también abordan entidades como la Fundación Affinity, centrada en el estudio del vínculo entre personas y animales de compañía.
Jóvenes y mujeres, los que más dicen notarlo
Por perfiles, las mujeres declaran percibir más ese efecto positivo que los hombres, con un 97% frente a un 93%. La diferencia generacional también resulta significativa: entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 99% considera que el ronroneo mejora su bienestar emocional diario, y más de la mitad afirma notar mucho alivio o relajación cuando su gato ronronea cerca. Ese porcentaje desciende gradualmente a medida que aumenta la edad.
Más allá de la encuesta, el dato revela cómo los gestos más cotidianos del hogar —un gato que busca compañía, se acomoda cerca o ronronea en silencio— se han incorporado a una idea más amplia de bienestar doméstico. En tiempos de fatiga mental, hiperconexión y búsqueda de pausas reales, la convivencia con gatos se consolida en Madrid como una fuente de calma pequeña, tangible y cada vez más valorada.