‘Roofman. Un ladrón en el tejado’ ya está disponible en MGM+ tras su paso por el Festival de Toronto y su estreno en cines en España el pasado diciembre. La película rescata una de esas historias reales que parecen escritas para la ficción: la de Jeffrey Manchester, un delincuente conocido por colarse en restaurantes a través del techo y por una huida que lo convirtió en personaje casi legendario en la crónica negra estadounidense.
Dirigida por Derek Cianfrance, cineasta detrás de títulos como Blue Valentine o Cruce de caminos, la cinta se mueve entre la comedia, el romance y el retrato de un hombre marcado por sus propias decisiones. Ese equilibrio de tonos no es nuevo en la filmografía del director, pero aquí encuentra un terreno especialmente singular: una historia criminal atravesada por la vulnerabilidad y el deseo de empezar de nuevo.
Una historia real difícil de creer
Jeffrey Manchester fue conocido en Estados Unidos por una cadena de robos cometidos en restaurantes McDonald’s, a los que accedía abriendo agujeros en el tejado. Tras ser detenido, logró escapar de prisión y llegó a ocultarse durante meses en una tienda Toys “R” Us, un episodio que alimentó su fama de fugitivo tan metódico como extravagante. La película parte de ese material real, aunque juega también con la idea de que su protagonista fue, además, un narrador poco fiable de su propia vida.
En el centro del filme está Channing Tatum, que se aleja aquí de su registro más físico y carismático para construir un personaje con más aristas. En los últimos años, el actor ha alternado proyectos comerciales con papeles que buscan ampliar su perfil interpretativo, y Roofman encaja en esa etapa de madurez profesional. Su Jeffrey Manchester no se presenta como un simple antihéroe simpático, sino como alguien atrapado entre el ingenio, la torpeza emocional y las consecuencias de su pasado.
Un reparto con peso propio
Junto a Tatum aparece Kirsten Dunst, una actriz que lleva tiempo encadenando trabajos de gran solidez y que vuelve a moverse con naturalidad entre el cine de autor y producciones de mayor alcance. El reparto lo completan Peter Dinklage, Lakeith Stanfield, Juno Temple y Ben Mendelsohn, nombres que sitúan la película en una zona muy reconocible del cine estadounidense contemporáneo: historias de personajes rotos, con humor incómodo, tensión soterrada y un punto de extrañeza.
Del circuito de festivales al catálogo de streaming
Su llegada a MGM+ confirma también una tendencia cada vez más habitual: películas de perfil medio, con reparto potente y recorrido festivalero, que encuentran una segunda vida en plataformas. En un mercado dominado por grandes franquicias y series-evento, propuestas como esta se apoyan en el boca a boca, en el prestigio de sus intérpretes y en el atractivo de los relatos insólitos basados en hechos reales.
La mezcla de géneros juega a su favor. No es sólo una película sobre robos o fugas, sino un relato sobre identidad, reinvención y los límites de la empatía hacia alguien que ha vivido permanentemente al margen. Ese tono, a medio camino entre lo entrañable y lo inquietante, conecta con una corriente muy reconocible del cine y las series actuales, especialmente aquellas que exploran la figura del delincuente desde una óptica menos solemne y más humana.