En pleno corazón de Ciudad Real, rodeado de encinas, horizonte abierto y silencio, el restaurante Retama —galardonado con una Estrella Michelin— inicia temporada con una propuesta que invita a detener el tiempo. Ubicado en La Caminera Club de Campo, este enclave gastronómico redefine el recetario manchego a través de tres nuevos menús degustación que recorren el territorio con técnica, producto local y sensibilidad contemporánea.

La nueva carta se estructura en tres itinerarios —La Tradición, Finca La Caminera y La Retama— bajo un mismo hilo conductor: “Paisajes manchegos”. Una declaración de intenciones que convierte el paisaje en sabor y la memoria culinaria en experiencia sensorial.
Un prólogo común: Paisajes manchegos
El recorrido comienza con un conjunto de bocados que resumen la esencia del proyecto: “Phoskitos” de hierbas y paté de perdiz, piedras de asadillo manchego, crujiente de queso manchego curado con su crema y una delicada sopa de escabeche. Tradición reinterpretada con técnica medida y un claro respeto por el producto.
A partir de ahí, el comensal puede elegir entre tres menús (100 € para La Tradición y Finca La Caminera; 130 € para La Retama), con maridajes opcionales diseñados por sumillería.
La Tradición: el recetario elevado
Este menú mantiene un pulso reconocible y profundamente ligado a la cocina manchega. Comienza con guiños directos al territorio: snack de torreznos, financier de chorizo y tartar de ciervo, junto al ya emblemático mojete del S. XXI.

La propuesta evoluciona hacia elaboraciones más técnicas como el torrezno a baja temperatura con salsa de gachas, la césar de perdiz de la finca con polvo de hongos, la pipirrana de mejillones con crujiente de aceituna o los ñoquis de atascaburras sobre pilpil y bacalao caramelizado. El estofado de ternera con espaguetis de ajo negro y migas de aceite culmina un menú que combina raíz y precisión contemporánea.
Finca La Caminera: la caza como protagonista
En este recorrido, la conexión con la tierra se intensifica. Perdiz en escabeche, texturas de judías y tartar de ciervo abren paso a un bloque central dedicado a la caza: gazpacho manchego de piezas de la finca, royal de jabalí y lomo de venado con foie gras y hongos. Un homenaje a la despensa cinegética del entorno, tratado con elegancia y equilibrio.
La Retama: el relato más completo
El menú más amplio amplifica el discurso gastronómico del restaurante. Milhojas de sardina con panacotta de pisto, flor manchega con berenjena de Almagro o el saquet de cangrejos de río con aire de canela y miel despliegan creatividad y juego técnico.

En el apartado principal, el costillar de cordero con salsa yakiniki y cítricos o el pollo en pepitoria con maíz y foie gras demuestran la capacidad de Retama para dialogar entre tradición e innovación sin perder coherencia.
Un final común y equilibrado
Los tres menús concluyen con una tabla de quesos —acompañada de texturizaciones caseras—, un cremoso de pistacho del Campo de Montiel y una sopa de chocolate blanco con bizcocho de natillas y helado de pistacho. Un cierre goloso que mantiene el equilibrio entre técnica y territorio.
Una experiencia que trasciende la mesa
Retama no es sólo un restaurante: es parte del destino. La experiencia gastronómica se integra en el entorno de La Caminera Club de Campo, un hotel cinco estrellas situado en Torrenueva (Ciudad Real), rodeado de naturaleza y con instalaciones que incluyen campo de golf, pistas de pádel y hasta pista de aterrizaje privada.
Con esta nueva temporada, Retama reafirma su identidad como una cocina de territorio pensada para disfrutarse sin prisas. Un viaje por La Mancha que convierte cada plato en paisaje y cada comida en un paréntesis de calma.