¿Puede un perro enamorarse? Lo que dice la ciencia sobre el vínculo emocional entre humanos y perros

Cada 14 de febrero reaparece una pregunta que va mucho más allá de la anécdota: ¿los perros sienten amor o simplemente apego? La respuesta, según la evidencia científica disponible y varios expertos en comportamiento animal, apunta a que los perros sí desarrollan vínculos emocionales profundos, aunque no sean idénticos a los humanos. Philip Tedeschi, profesor […]

Cada 14 de febrero reaparece una pregunta que va mucho más allá de la anécdota: ¿los perros sienten amor o simplemente apego? La respuesta, según la evidencia científica disponible y varios expertos en comportamiento animal, apunta a que los perros sí desarrollan vínculos emocionales profundos, aunque no sean idénticos a los humanos.

©Rover

Philip Tedeschi, profesor del Instituto de Conexión Humano-Animal de la Universidad de Denver, sostiene que los perros establecen relaciones intencionales y selectivas tanto con personas como con otros animales. En sus palabras, pueden formar lazos afectivos intensos e incluso mostrar preferencias claras por determinados individuos, algo que en la práctica muchos dueños reconocen cuando observan cómo su mascota busca siempre a la misma persona, la sigue por casa o se calma con su presencia.

La oxitocina también interviene en el amor canino

Parte de esa conexión tiene una base biológica. La oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor, interviene en los procesos de apego y confianza. Uno de los estudios más citados sobre esta cuestión, publicado en 2015 por la investigadora Miho Nagasawa y su equipo en Science, observó que el contacto visual entre perros y humanos activa un circuito de oxitocina en ambas especies, con un efecto comparable al de otros vínculos afectivos estrechos.

Eso no significa que el amor canino sea una réplica exacta del humano. Los especialistas en cognición animal insisten en que atribuir emociones humanas de forma automática puede llevar a interpretaciones simplistas. Aun así, la investigación actual sí respalda que los perros son animales socialmente complejos, muy sensibles a las señales emocionales y capaces de construir relaciones estables basadas en la seguridad, la atención y el afecto.

Cómo muestran cariño los perros, según una encuesta reciente

Una encuesta difundida por Rover entre propietarios de perros en Estados Unidos, realizada en 2021 sobre una muestra de 1.000 personas, refleja hasta qué punto los dueños identifican esas muestras de afecto. El 94% está convencido de que su perro le quiere y el 88% cree entender su particular manera de demostrarlo. El dato más llamativo es que el 41% de los perros expresaría ese vínculo sobre todo a través del contacto físico.

Ese contacto adopta formas muy reconocibles: acurrucarse junto a su dueño, apoyar el cuerpo, pedir caricias o buscar cercanía en momentos de descanso. Después aparece el tiempo de calidad, citado por el 21% de los encuestados, una idea menos espectacular pero muy reveladora: para muchos perros, estar cerca, acompañar y compartir rutina ya es una forma de conexión. También figuran las palabras, los premios y los cuidados cotidianos, aunque en porcentajes menores.

Qué conviene leer —y qué no— en su comportamiento

Desde el punto de vista veterinario y etológico, estas señales deben interpretarse con cautela. Que un perro busque proximidad o contacto no implica necesariamente una emoción romántica en sentido humano, pero sí puede indicar apego seguro, bienestar y preferencia social. En esa lectura influyen además factores como la raza, la historia del animal, su nivel de socialización o el entorno doméstico en el que vive.

Más allá del lenguaje de San Valentín, la cuestión de fondo es otra: la relación entre humanos y perros se sostiene sobre mecanismos emocionales reales. Comprenderlos mejor no solo cambia la forma de mirar a nuestras mascotas; también ayuda a cuidar su bienestar con más atención, menos antropomorfismo y una idea más precisa de lo que significa, para ellos, sentirse vinculados a alguien.