La infanta Sofía continúa dando forma a su imagen pública con pasos firmes y muy conscientes. En su segundo acto oficial en solitario, la hija menor de los Reyes volvió a demostrar que la moda puede ser una herramienta de comunicación silenciosa pero eficaz, especialmente en una generación que entiende el estilo como un lenguaje propio. Su visita al Centro de Cría y Adiestramiento de la Fundación ONCE del Perro Guía, en Boadilla del Monte, dejó un mensaje claro: juventud, sobriedad y un futuro institucional que empieza a definirse.

Un look que combina formalidad y frescura
Para esta cita, Sofía eligió un conjunto que equilibra a la perfección la seriedad que exige un acto oficial con la naturalidad propia de sus 17 años. Apostó por una blazer gris de corte clásico, una prenda estructurada que aporta presencia sin rigidez. La americana, confeccionada en tejido de espiga y con cierre de un solo botón, pertenece a Zara y actualmente está rebajada, un detalle que conecta con el consumo real de su generación y con una imagen cercana y accesible.
Debajo, llevó un top negro liso, sencillo y funcional, que aporta sobriedad y deja todo el protagonismo a la chaqueta. La parte más juvenil del estilismo llegó con unos vaqueros rectos en azul medio, con bajo deshilachado, una elección que suaviza el conjunto y lo adapta a un entorno práctico como el de un centro de adiestramiento.
Calzado cómodo y cero artificios
En los pies, Sofía optó por unos botines negros de tacón bajo y ancho, perfectos para caminar por las instalaciones y participar en las actividades previstas. Es una elección coherente con su estilo habitual: comodidad, discreción y un punto funcional que encaja con la agenda del día.

Fiel a su estética natural, la infanta prescindió de bolso y de joyas visibles. Su melena suelta y un maquillaje mínimo reforzaron esa imagen fresca y espontánea que empieza a convertirse en su sello personal.
Un estilismo con mensaje generacional
Aunque el look pueda parecer sencillo, está cargado de intención. La blazer aporta el componente institucional; el negro, la sobriedad; y el denim, el guiño generacional. Es un equilibrio muy medido que transmite cercanía sin perder formalidad, y que refleja cómo Sofía está construyendo una imagen propia dentro de la Casa Real: moderna, funcional y alineada con los códigos de su edad.
Más allá de la ropa, las imágenes muestran a una Sofía serena, sonriente y cada vez más cómoda en su papel público. Su actitud relajada durante la visita —acompañada por la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso— confirma que estos actos no solo consolidan su presencia institucional, sino que también la ayudan a ganar seguridad y naturalidad ante las cámaras.
