El expresidente del Gobierno reivindica los valores del liberalismo conservador y llama a un liderazgo responsable.

El expresidente del Gobierno, José María Aznar, presentó el pasado miércoles 10 de diciembre su último libro, Orden y libertad, en el Centro Cultural MIRA de Pozuelo de Alarcón, municipio madrileño del que es vecino. El evento, que congregó a numerosos asistentes, contó con la presencia de la alcaldesa de Pozuelo, Paloma Tejero, y con la periodista Ana Sánchez, adjunta al director de ABC, como moderadora.
El contenido de la obra
En Orden y libertad. Principios y tareas irrenunciables en defensa de la democracia liberal, Aznar ofrece una reflexión sobre los desafíos actuales de las democracias occidentales. El expresidente advierte que “sin libertad no hay orden; sin orden no hay libertad”, y plantea que ambos principios deben sostenerse en instituciones sólidas para evitar tanto el despotismo como la desintegración social.
El libro aborda cuestiones como: el nuevo desorden mundial y el impacto de la revolución tecnológica, el papel de Europa e Hispanoamérica en el contexto global, la necesidad de fortalecer la nación española como proyecto común o la defensa del liberalismo y el conservadurismo frente a los populismos y nacionalismos extremos.
Aznar describe su obra como una “invitación a la acción”, más que como un texto académico o un manifiesto cerrado, con el objetivo de provocar debate y reflexión sobre el presente y el futuro.

Invitar al lector a pensar
Durante la presentación, Aznar subrayó que su intención es invitar al lector a pensar, debatir y actuar, insistiendo en que el futuro de España, Europa y Occidente dependerá de la capacidad de sus sociedades para estar “a la altura de las circunstancias”.
Durante su intervención, Aznar defendió la necesidad de una inmigración regulada y ordenada, subrayando que “un país no puede funcionar sin inmigrantes”, pero matizando que no vale “todo tipo de inmigración”. El expresidente insistió en que quienes se encuentren en situación irregular deben estar sujetos a la ley y, en su caso, ser expulsados, diferenciando entre una sociedad plural —con una misma norma para todos— y una sociedad multicultural, que a su juicio “rompe la cohesión porque establece leyes distintas según el origen”.
En materia de vivienda, Aznar criticó las políticas actuales de limitación de precios y la falta de protección frente a la ocupación ilegal. Recordó que durante su mandato se liberalizó el suelo y “se construían más casas que en Francia, Reino Unido, Alemania e Italia juntas”. Para él, la solución pasa por “liberalizar suelo, dejar que se construya y dar oportunidades a los jóvenes”, reivindicando el derecho de propiedad como uno de los pilares básicos de una sociedad libre.
El expresidente también cargó contra el populismo, al que calificó de “impostura que acaba en autocracia o en corrupción, como estamos viviendo en España”. En este sentido, advirtió del “desgarro institucional” que atraviesa el país y llamó a construir una “mayoría nacional sólida” en torno al Partido Popular, abierta a votantes de distintas sensibilidades, para superar lo que definió como una “ineptocracia corrupta”. Con estas palabras, Aznar situó su libro como una defensa del liberalismo conservador y una invitación a la acción política y social.
La presentación de Orden y libertad en Pozuelo de Alarcón se convirtió en un acto de relevancia política y cultural, en el que José María Aznar reivindicó la vigencia de los valores del liberalismo conservador y la necesidad de un liderazgo responsable en tiempos de incertidumbre. Con esta obra, el expresidente busca abrir un espacio de reflexión sobre los retos del siglo XXI y el papel de España en el escenario internacional.