El fallecimiento de Eusebio Poncela el pasado miércoles, a los 79 años, ha dejado una profunda huella en el mundo de la cultura española. Entre los rostros conocidos que acudieron al Tanatorio de San Isidro en Madrid para darle el último adiós, destacó la presencia del actor Carles Francino, quien compartió escenario con Poncela en la obra El sirviente, dirigida por Mireia Gabilondo en 2019.

Francino, visiblemente afectado, fue uno de los primeros en llegar al velatorio, donde se reunió con compañeros como Luis Tosar, Luisa Mayol y otros representantes del cine, el teatro y la televisión. Aunque no ofreció declaraciones extensas a los medios, su gesto de respeto y recogimiento fue interpretado como una muestra de la profunda admiración que sentía por el veterano actor.
Ambos compartieron una intensa experiencia teatral en El sirviente, una adaptación del texto de Robin Maugham que se representó en el Teatro Español. En aquella producción, Poncela interpretaba al misterioso Barrett, mientras Francino daba vida al joven aristócrata Tony. La química entre ambos fue celebrada por la crítica, y el montaje se convirtió en uno de los más recordados de la temporada.
La despedida de Francino se suma al homenaje colectivo que ha recibido Poncela, considerado uno de los intérpretes más singulares y respetados del cine español. Su legado incluye títulos como Arrebato, La ley del deseo, Los gozos y las sombras y Matador, además de una prolífica carrera teatral.
Según el comunicado de su agencia de representación, Poncela falleció “en paz y arropado por sus seres queridos”, tras una breve pero fulminante enfermedad. Su última aparición profesional fue en la serie Matices, donde compartía reparto con Luis Tosar, Elsa Pataky y Juana Acosta.
La capilla ardiente se convirtió en un auténtico paseo de las estrellas, con numerosos actores, directores y técnicos que quisieron rendir tributo a un artista que marcó generaciones. Francino, con discreción y respeto, se sumó a ese homenaje silencioso, recordando a un compañero que siempre defendió la profundidad del oficio.