El FC Barcelona sigue en lo más alto de la Liga tras imponerse con lo justo al Mallorca en un partido lleno de espesura y momentos de tensión. El solitario tanto de Dani Olmo bastó para asegurar tres puntos vitales en Montjuïc y mantener al Real Madrid bajo presión.
Desde el pitido inicial, quedó claro que no iba a ser una tarde plácida. El Mallorca saltó al césped sin complejos y generó peligro antes de que se cumpliera el primer minuto de juego. Una doble intervención entre Ronald Araujo y Szczęsny impidió que Cyle Larin sorprendiera de entrada. Durante los primeros veinte minutos, los baleares no renunciaron al ataque, aunque con el paso del tiempo se vieron obligados a replegarse.

Poco a poco, el Barça asumió el control del balón, aunque le costó traducir la posesión en ocasiones claras. El arquero mallorquín Leo Román se convirtió en figura con una actuación brillante, desbaratando varios intentos culés, incluyendo un disparo potente de Olmo y un mano a mano con Lamine Yamal. A esa resistencia numantina se sumaron los errores de puntería de Ansu Fati y Araujo, quienes desaprovecharon oportunidades clarísimas para abrir el marcador.
El Mallorca incluso llegó a celebrar un gol, obra de Mateu Morey, que fue anulado por un fuera de juego milimétrico. Ese tanto fantasma fue un aviso de que los visitantes no estaban dispuestos a ceder sin pelear.
El descanso supuso un reseteo para los de Xavi, que salieron en la segunda parte con más determinación. No tardaron en golpear: una gran jugada de Lamine Yamal por banda terminó en un pase medido que Dani Olmo remató con precisión al fondo de la red. El Barça respiraba aliviado, aunque el guion del partido no permitía relajaciones.

Ansu Fati y el propio Yamal buscaron ampliar la ventaja, pero una vez más se toparon con un inspiradísimo Leo Román, que sostuvo a su equipo hasta el final. El Mallorca, sabiendo que aún tenía margen para rascar algo, se estiró en los últimos minutos. Raíllo y Larin protagonizaron las últimas tentativas de un equipo que nunca dejó de creer.
El técnico alemán Hansi Flick movió el banquillo para dar frescura al bloque e intentar sentenciar, pero el marcador no se movió. El Barça, sin brillar, sumó una victoria crucial. Ganó porque supo sufrir, porque no perdió la fe, y porque tiene a un jugador como Dani Olmo capaz de marcar la diferencia incluso en partidos espinosos.
Ahora, todos los focos se giran hacia el Real Madrid, que necesita ganar para no perder comba en una Liga que sigue al rojo vivo. Mientras tanto, el Barça se aferra a su liderato con uñas, dientes y, esta vez, con la determinación de un Olmo en plena forma.