La reina Letizia arropa a Sonsoles Ónega en uno de los días más duros de su vida

La muerte del periodista Fernando Ónega, figura clave del periodismo español y padre de la presentadora Sonsoles Ónega, ha provocado una oleada de reacciones en el mundo de la comunicación. Pero ninguna ha tenido tanta carga emocional como la presencia de la reina Letizia en la capilla ardiente instalada en la Casa de Galicia de […]

La muerte del periodista Fernando Ónega, figura clave del periodismo español y padre de la presentadora Sonsoles Ónega, ha provocado una oleada de reacciones en el mundo de la comunicación. Pero ninguna ha tenido tanta carga emocional como la presencia de la reina Letizia en la capilla ardiente instalada en la Casa de Galicia de Madrid, donde acudió a título estrictamente privado para acompañar a su amiga en un momento devastador. Su gesto, inmediato y sincero, ha vuelto a poner de relieve una amistad que se remonta a más de dos décadas y que ha sobrevivido a cambios de vida, responsabilidades institucionales y la presión mediática.

La reina Letizia visita la capilla ardiente de Fernando Ónega en Madrid. © GTRES

La Reina llegó a primera hora de la mañana, vestida de riguroso luto y acompañada por la jefa de su Secretaría, la periodista Marta Carazo. A las puertas del edificio, atendió a los medios con una serenidad que contrastaba con la emoción evidente en sus palabras. Recordó a Fernando Ónega como un profesional “inalcanzable” para toda una generación de periodistas y como una presencia constante en su vida, marcada por la radio desde la infancia. Pero sobre todo, habló desde un lugar íntimo: “Vengo a darle un abrazo a mi amiga”, dijo, subrayando que su presencia allí era, antes que nada, un acto de cariño.

La relación entre Letizia y Sonsoles nació en la redacción de CNN+, donde ambas coincidieron como jóvenes periodistas. Desde entonces, han mantenido una amistad discreta pero sólida, que ha atravesado etapas vitales muy distintas. Sonsoles fue una de las pocas personas que conoció —y guardó en secreto— el noviazgo de Letizia con el entonces príncipe Felipe. Y la Reina, por su parte, ha estado presente en momentos clave de la vida de la presentadora, tanto en los felices como en los dolorosos.

Sonsoles Onega. © GTRES

En la capilla ardiente, Letizia no solo quiso consolar a su amiga, sino también honrar la figura de Fernando Ónega, al que definió como un “artesano del periodismo” y un referente ético y profesional. Recordó anécdotas escuchadas esa misma mañana en la radio, citó palabras de Julia Otero y rememoró historias compartidas por compañeros de profesión, demostrando que su vínculo con el periodista iba más allá de la admiración pública.

La ausencia del rey Felipe VI, explicó ella misma, se debió a un compromiso oficial en Sevilla, pero dejó claro que ambos querían rendir homenaje a Ónega. Su presencia, por tanto, no respondía a un protocolo institucional, sino a una convicción personal: estar donde debía estar.

La reina Letizia visita la capilla ardiente de Fernando Ónega en Madrid. © GTRES

La escena muestra una de la faceta más humana de la Reina, que en los últimos años ha reforzado su imagen de cercanía en momentos de duelo y apoyo personal. Para Sonsoles, que se mostró visiblemente emocionada durante la jornada, el gesto de Letizia fue un abrazo público y privado a la vez, un recordatorio de que algunas amistades sobreviven incluso a los cambios más radicales de la vida.