La inauguración oficial de los yacimientos de la Malaca romana situados bajo el Museo Carmen Thyssen, ha supuesto uno de los hitos patrimoniales más importantes para la ciudad de Málaga. Se trata de un enclave arqueológico excepcional que revela cómo era la ciudad entre los siglos I y VII. La apertura, presidida por la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza, culmina más de dos décadas de excavaciones, estudios técnicos y complejos trabajos de conservación que han permitido recuperar un barrio romano completo oculto bajo el Palacio de Villalón.

Un barrio romano bajo los pies del museo
El yacimiento, de unos 700 metros cuadrados, documenta un amplio sector suburbano de la antigua Malaca, con estructuras que abarcan desde el siglo I hasta comienzos del VII, ya en época bizantina. Entre los restos destacan: una domus con patio, que conserva parte de su distribución original; una factoría de salazones, testimonio del peso económico de la industria pesquera malacitana; una tienda abierta a la calle, que muestra la actividad comercial del barrio y una fuente monumental decorada con peces, cuyos restos de pintura mural han sido recuperados.
El conjunto confirma el papel de Malaca como enclave comercial de primer orden y uno de los puertos más relevantes del Mediterráneo occidental.
Dos décadas de excavaciones y un reto técnico sin precedentes
Los trabajos comenzaron en 2005, cuando las primeras campañas arqueológicas revelaron la magnitud del yacimiento. Desde entonces, equipos multidisciplinares han afrontado un desafío constante: el alto nivel freático, que amenazaba la conservación de los restos.

Para estabilizar el subsuelo se realizaron estudios hidrológicos especializados. También se excavaron pozos y zanjas de drenaje. Fue necesaria la instalación de bombas permanentes, la consolidación estructural de muros y pavimentos y la monitorización ambiental por parte de especialistas del CSIC.
El resultado es un espacio arqueológico único, integrado de forma permanente en el recorrido del museo y protegido mediante soluciones arquitectónicas y museográficas de última generación.
La baronesa Thyssen, anfitriona de un acto histórico
Carmen Thyssen presidió la inauguración acompañada del alcalde Francisco de la Torre, responsables municipales, arqueólogos y el equipo técnico que ha trabajado durante años en el proyecto. La baronesa, que ha impulsado la apertura desde el inicio, celebró la incorporación del yacimiento al discurso del museo, que ahora conecta el arte del siglo XIX con la historia profunda de la ciudad.
Su presencia también acaparó atención mediática por su estilismo en tonos tierra y calzado plano de piel, un gesto de comodidad sofisticada que se ha convertido en seña de identidad de su estilo maduro.

Una experiencia inmersiva en la Málaga romana
La visita al yacimiento, de unos 20 minutos, combina paneles informativos analógicos con recursos digitales y gafas de realidad virtual que permiten recrear la Malaca romana en 360º.
El proyecto ha contado con una inversión municipal superior a dos millones de euros, y supone un nuevo atractivo cultural para la ciudad, que amplía su oferta patrimonial con un enclave arqueológico de enorme valor histórico.
Un nuevo capítulo para el Museo Carmen Thyssen
Con esta apertura, el museo amplía su relato más allá de la pintura costumbrista y los paisajes del XIX, integrando un testimonio directo de la vida cotidiana en la ciudad romana. La Malaca que emergía bajo el Palacio de Villalón —entre muros anegados, capas de tierra y siglos de historia— se convierte ahora en un espacio visitable que conecta pasado y presente.
La baronesa Thyssen lo definió como “una joya escondida” que, tras años de trabajo, por fin puede compartirse con la ciudadanía y con los visitantes de todo el mundo.