Verdeliss convirtió Madrid en un laboratorio de resistencia: 24 horas corriendo en una cinta ante cientos de testigos

La imagen de Estefanía Unzu, Verdeliss, corriendo sin descanso durante un día entero en el escaparate de una tienda de Nuevos Ministerios, se ha convertido en uno de los hitos deportivos y mediáticos más comentados del año. La influencer y atleta navarra, conocida por su trayectoria en el running popular y por haber completado más […]

La imagen de Estefanía Unzu, Verdeliss, corriendo sin descanso durante un día entero en el escaparate de una tienda de Nuevos Ministerios, se ha convertido en uno de los hitos deportivos y mediáticos más comentados del año. La influencer y atleta navarra, conocida por su trayectoria en el running popular y por haber completado más de sesenta maratones, aceptó un desafío que trasciende lo físico: correr 24 horas seguidas sobre una cinta, sin pausas, sin meta de kilómetros obligatoria y a la vista del público.

Verdeliss en su reto de correr 24 horas en Decathlon. © GTRES

Un reto extremo en pleno corazón de Madrid

El desafío comenzó a las 19:00 del 25 de febrero y terminó exactamente un día después, en el mismo minuto. El escaparate de Decathlon Nuevos Ministerios se transformó en un escenario transparente donde cualquiera podía detenerse a observar cómo Verdeliss luchaba contra el sueño, el dolor y el desgaste mental. La prueba formaba parte de una acción de la marca para presentar las nuevas zapatillas Kipride Max, diseñadas para ofrecer mayor amortiguación en entrenamientos largos.

La propuesta no buscaba batir un récord oficial, sino explorar los límites de la resistencia humana y convertir el reto en una experiencia compartida: durante el horario comercial, una segunda cinta permitía que cualquier persona se uniera simbólicamente al desafío sumando kilómetros.

La dimensión física: 24 horas de microimpactos y 254 kilómetros

Aunque no existía una distancia mínima, Verdeliss terminó completando 254 kilómetros, una cifra que la sitúa en el terreno de la ultrarresistencia más exigente. La atleta explicó después que la cinta añade una dificultad particular: “son todo el rato microimpactos en los mismos sitios”, lo que multiplica el dolor muscular y la fatiga acumulada.

A pesar de ello, aseguró que el cuerpo “acaba respondiendo” y que lo verdaderamente determinante es la cabeza. En la última hora, reconoció haber vivido uno de los momentos más duros de su vida deportiva.

La dimensión mental: conversaciones consigo misma y apoyo del público

Verdeliss insistió en que el verdadero enemigo no era el cansancio físico, sino el bucle mental de ver el final demasiado lejos. Cada kilómetro se convertía en una conversación interna, un ejercicio de concentración y resistencia psicológica.

El apoyo del público fue decisivo. Decenas de personas se acercaron al escaparate para animarla, dejar mensajes adhesivos en el cristal o simplemente acompañarla en silencio. Algunos la definieron como “superwoman”, otros como un ejemplo de disciplina.

Verdeliss en su reto de correr 24 horas en Decathlon. © GTRES

Alimentación, hidratación y estrategia: la ciencia detrás del reto

Para sostener el esfuerzo durante 24 horas, Verdeliss siguió una estrategia milimétrica: ingerir alimentos sólidos cada 45–60 minutos, hidratarse de forma constante y escuchar las señales del cuerpo sin permitir que el agotamiento la frenara. Ella misma explicó que la alimentación era su mayor preocupación previa al reto.

La atleta también destacó la importancia del calzado: la amortiguación de las Kipride Max fue clave para evitar lesiones y mantener la pisada estable durante tantas horas.

Un año marcado por la ambición deportiva

El reto de las 24 horas no es un episodio aislado, sino el inicio de un 2026 especialmente exigente para Verdeliss. Tras lograr marcas personales en Sevilla y Urola, y después de completar maratones internacionales como Dubái, la influencer afronta una temporada centrada en pruebas de ultrafondo y desafíos de resistencia extrema.

Su objetivo no es sólo mejorar tiempos, sino explorar formatos que exigen una gestión precisa del esfuerzo, la energía y la mente.

Un desafío que ya forma parte de su historia

Al terminar, exhausta pero emocionada, Verdeliss confesó que esta prueba era “una página en el libro de la historia de mi vida” y que algún día se la enseñará a sus hijos. También dejó claro, entre risas, que no piensa repetirlo.

Su hazaña, sin embargo, ya ha quedado inscrita en la memoria colectiva del running español: un recordatorio de que la resistencia no es solo cuestión de piernas, sino de voluntad.