La noche cordobesa en la que Jaydy Michel volvió a subirse a una pasarela casi una década después tuvo una protagonista inesperada fuera del runway: Carmen Lomana. La empresaria y coleccionista de alta costura, invitada de excepción al desfile con el que Andrew Pocrid celebraba su décimo aniversario como diseñador, convirtió su llegada a La Casa de Manolete Bistró en un espectáculo de estilo propio. Su look, estudiado al milímetro, fue uno de los más comentados de la velada y reafirmó su estatus como una de las figuras más influyentes de la moda española contemporánea.

Un vestido joya que domina la escena
Lomana eligió para la ocasión un vestido midi negro de manga larga, ceñido al cuerpo y confeccionado en un tejido bordado con un motivo geométrico plateado que generaba un efecto óptico hipnótico. La prenda, descrita por la prensa como un auténtico vestido joya, jugaba con la luz y el movimiento, convirtiéndose en una pieza central del desfile incluso antes de que comenzara.
El diseño, de cuello cerrado y silueta impecable, demostraba una vez más la afinidad estética entre Lomana y Pocrid. No era casual: el diseñador ha creado en varias ocasiones piezas exclusivas inspiradas en ella, y su presencia en primera fila subrayaba esa relación de complicidad creativa.
Accesorios que completan el relato visual
El look se completaba con unos stilettos negros de punta afilada, adornados con un broche floral de cristales en el empeine, un detalle que aportaba brillo sin romper la armonía del conjunto. El bolso mini, también en negro, reforzaba la estética depurada del estilismo.

Pero el gesto más comentado fueron las gafas de sol XXL, negras y rotundas, con las que Lomana hizo su entrada triunfal en el patio del histórico palacete. Una elección deliberada que añadía dramatismo y sofisticación, y que encajaba con la atmósfera nocturna y festiva del evento.
Una presencia que trasciende la moda
Lomana no solo acudió al desfile: convirtió la ciudad en una extensión de su pasarela personal. Horas antes del evento, se la vio recorriendo el entorno de la Mezquita‑Catedral, visitando comercios locales y compartiendo en redes sociales su entusiasmo por la jornada. “Córdoba siempre es un estupendo plan”, escribió, acompañando sus palabras con imágenes en las que aparecía incluso conversando con una mujer que le leía la mano.

Su presencia reforzó el carácter social del desfile, que reunió a figuras de la alta sociedad andaluza y madrileña para celebrar la colección “La rosa de Lupe”, inspirada en la historia de amor entre Manolete y Lupe Sino. Jaydy Michel abrió y cerró el desfile, pero Lomana fue, sin duda, la gran embajadora del glamour en la sala.
Un look que confirma su lugar en la moda española
A sus 76 años, Carmen Lomana volvió a demostrar que la elegancia no depende de la edad, sino del criterio, la actitud y la capacidad de interpretar la moda como un lenguaje propio. Su vestido negro y plata, sus accesorios joya y su presencia magnética consolidaron una vez más su papel como musa contemporánea de Andrew Pocrid y como una de las mujeres que mejor entienden el poder narrativo de la moda en España.