La salida de la reina Sonia del Hospital Universitario Hospiten Sur, en Tenerife, se ha convertido en una de las imágenes más significativas de la crisis sanitaria que atraviesa la Casa Real noruega. Vestida con un look discreto, funcional y profundamente respetuoso con la situación, la soberana abandonó el centro acompañada por el médico personal del rey Harald, el doctor Bjørn Bendz, quien viajó de urgencia desde Oslo para supervisar la evolución del monarca.

La imagen de una reina en plena responsabilidad institucional
La reina Sonia llegó al hospital pasadas las 13:00 horas, sin comitiva ostentosa y únicamente escoltada por su equipo de seguridad. Su estilismo reflejaba la sobriedad del momento: prendas cómodas, tonos neutros y un porte sereno que transmitía calma en medio de la preocupación generalizada por el estado de salud del rey Harald. La elección de un look sencillo, sin estridencias, subrayaba su papel institucional y su prioridad absoluta: acompañar a su marido en un momento delicado.
El doctor Bendz, que la acompañaba en la salida, había llegado a la isla apenas unas horas antes tras un desplazamiento urgente desde Oslo con escala en Copenhague. Su presencia junto a la reina reforzaba la idea de coordinación estrecha entre el equipo médico noruego y los profesionales del hospital tinerfeño.
El contexto sanitario: un ingreso que activó todas las alarmas
El rey Harald, de 89 años, fue ingresado debido a una infección que derivó en deshidratación durante sus vacaciones privadas en Tenerife. Aunque la Casa Real transmitió tranquilidad desde el primer momento, la avanzada edad del monarca y su historial médico reciente generaron inquietud tanto en Noruega como en el extranjero. Según el parte médico, el rey presentaba una infección cutánea en una pierna, pero estaba respondiendo bien al tratamiento.
La reina Sonia, que se encontraba alojada en un hotel cercano, acudió al hospital en cuanto se conoció el diagnóstico. Su presencia constante y su actitud serena han sido interpretadas como un gesto de fortaleza y estabilidad en un momento especialmente sensible para la institución.
Un regreso a la normalidad aún por definir
Aunque el rey Harald ha mostrado una evolución favorable y se espera que reciba el alta para continuar su recuperación en el hotel donde se alojaba, la Casa Real noruega mantiene la cautela y seguirá informando de su estado en los próximos días. El doctor Bendz permanecerá en Tenerife para supervisar la evolución del monarca.
La imagen de la reina Sonia saliendo del hospital, sobria y acompañada por el médico que vela por la salud del rey, se ha convertido en un símbolo de responsabilidad y estabilidad en un momento clave para la monarquía noruega.