La conmemoración del vigésimo aniversario de El camino de los ingleses ha devuelto a Antonio Banderas a uno de los proyectos más personales de su carrera. Dos décadas después de su estreno, el actor y director malagueño ha regresado a Málaga para presentar una proyección especial de la película, acompañado por parte del equipo original y por su pareja, Nicole Kimpel, que ha estado a su lado en este momento de celebración y memoria. La efeméride no solo revisita una obra clave en su filmografía, sino que también marca un punto de madurez vital y profesional para Banderas.

Una película que marcó un regreso emocional a Málaga
Estrenada en 2006, El camino de los ingleses fue la segunda película dirigida por Banderas y supuso su reencuentro artístico con su ciudad natal. Basada en la novela de Antonio Soler —Premio Nadal—, la cinta retrata el final de la adolescencia de un grupo de jóvenes en la Málaga de 1978, un relato sobre sueños, heridas y el tránsito hacia la vida adulta. Durante el acto conmemorativo celebrado en el Cine Albéniz, Banderas recordó la fuerza emocional del proyecto y el impacto que tuvo en la carrera de muchos de sus jóvenes intérpretes, entre ellos un entonces desconocido Mario Casas.
Un aniversario que llega en un momento personal distinto
El reencuentro con la película se produce en un contexto vital muy diferente para el actor. En estas dos décadas, Banderas ha atravesado un infarto, ha reorientado parte de su carrera hacia el teatro y ha consolidado su vida en Málaga junto a Nicole Kimpel, con quien mantiene una relación estable desde hace más de diez años. En entrevistas recientes, el actor ha explicado que ver de nuevo la película le permite observar cómo ha cambiado él mismo, cómo ha evolucionado su mirada y cómo la obra adquiere nuevas lecturas con el paso del tiempo.

Nicole Kimpel, apoyo constante en una celebración muy personal
La presencia de Nicole Kimpel en el acto fue especialmente significativa. La empresaria, que acompaña a Banderas desde 2014, ha estado a su lado en momentos decisivos, incluido el episodio cardíaco que sufrió en 2017. Su relación, consolidada y discreta, forma parte del equilibrio personal que el actor reivindica en esta etapa de su vida. Ambos se mostraron cercanos y cómplices durante la proyección, reforzando la imagen de estabilidad que caracteriza su vida actual.
Un homenaje que también mira al futuro
El aniversario no se limitó a la nostalgia. La proyección especial concluyó un coloquio con el escritor Antonio Soler y varios intérpretes del reparto, en un ejercicio de memoria colectiva que también reivindica el valor cultural de la película. Además, el evento se enmarca en la creciente implicación de Banderas en la vida cultural de Málaga, donde impulsa proyectos teatrales, musicales y cinematográficos que consolidan su papel como referente artístico de la ciudad.
Un legado que sigue creciendo
El camino de los ingleses se ha convertido con el tiempo en una obra de culto dentro del cine español reciente. Su mirada íntima, su sensibilidad narrativa y su retrato generacional han resistido el paso de los años, y este vigésimo aniversario confirma su vigencia. Para Banderas, la celebración es también una reafirmación de su identidad como creador: un artista que vuelve a sus raíces para seguir construyendo desde ellas.