Muere Antonio Tejero a los 93 años: fallece el símbolo más reconocible del 23‑F el mismo día que se desclasifican los papeles del golpe

La muerte de Antonio Tejero Molina, figura central del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cierra uno de los capítulos más controvertidos de la historia reciente de España. El exteniente coronel de la Guardia Civil falleció a los 93 años en Xàtiva (Valencia), acompañado de sus hijos y tras meses […]

La muerte de Antonio Tejero Molina, figura central del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cierra uno de los capítulos más controvertidos de la historia reciente de España. El exteniente coronel de la Guardia Civil falleció a los 93 años en Xàtiva (Valencia), acompañado de sus hijos y tras meses de deterioro físico. Su muerte coincidió, de manera casi simbólica, con la desclasificación de documentos oficiales sobre el 23‑F, un episodio que marcó para siempre su nombre en la memoria colectiva del país.

Antonio Tejero en 2019. © GTRES

La figura que encarnó el 23‑F

Antonio Tejero nació en Málaga en 1932 y desarrolló una larga carrera en la Guardia Civil hasta alcanzar el rango de teniente coronel. Su trayectoria quedó eclipsada para siempre por la tarde del 23 de febrero de 1981, cuando irrumpió en el Congreso de los Diputados al grito de “¡Quieto todo el mundo!” y con una pistola en la mano, acompañado por más de 200 guardias civiles. Las imágenes de los disparos al techo, los diputados agazapados y la resistencia de figuras como Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo se convirtieron en iconos de la Transición.

El golpe fracasó tras 17 horas de tensión, en gran parte debido al mensaje televisado del rey Juan Carlos I defendiendo el orden constitucional. Tejero fue condenado a 30 años de prisión por rebelión militar, de los cuales cumplió 15 antes de quedar en libertad en 1996. Tras su salida, se mantuvo alejado de la vida pública, salvo intervenciones puntuales y apariciones en actos vinculados a sectores nostálgicos del franquismo.

Sus últimos años: retiro, enfermedad y un final cargado de simbolismo

En los últimos meses, su salud se había deteriorado notablemente. Llegó a recibir la extremaunción y permaneció en estado crítico desde octubre. Su familia confirmó el fallecimiento en un comunicado en el que destacaban que murió rodeado de sus hijos y habiendo recibido los sacramentos.

El velatorio se instaló en un tanatorio de Xàtiva, donde también se celebró el funeral antes de su incineración. Sus cenizas reposarán en Torre del Mar (Málaga), junto a las de su esposa, fallecida en 2022.

La coincidencia con la desclasificación de documentos del 23‑F

El fallecimiento de Tejero se produjo el mismo día en que el Gobierno hizo públicos documentos hasta ahora reservados sobre el golpe. Entre ellos, conversaciones telefónicas de su esposa, Carmen Díez Pereira, que revelan la angustia vivida durante aquellas horas y la sensación de abandono que percibió respecto al apoyo militar que su marido esperaba. “Me lo han dejado tirado como una colilla”, llegó a decir en una de las transcripciones.

La publicación de estos documentos ha reabierto debates históricos y políticos sobre el papel de las altas esferas militares y la figura del rey Juan Carlos I durante la asonada.

Un legado incómodo y una sombra que perdura

La muerte de Tejero no borra la complejidad de su figura. Para muchos, representa el último gran intento de frenar la consolidación democrática en España; para otros, un símbolo de un pasado que algunos sectores se resisten a abandonar. Su imagen, tricornio calado y pistola en mano, sigue siendo una de las fotografías más potentes de la historia política española.

Su desaparición física coincide con un momento en el que el país vuelve a mirar hacia aquel episodio con nuevos documentos, nuevas interpretaciones y viejas heridas aún presentes.