La Fundación Unicaja y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando inauguraron en Málaga una de las exposiciones más ambiciosas de los últimos años: ‘El viaje de la luz: de Guido Reni a Murillo’, un recorrido excepcional por la pintura europea y española entre los siglos XVI y XVIII. La muestra, que abrió sus puertas el pasado 17 de febrero en el Centro Cultural Fundación Unicaja (Plaza del Obispo), reúne 81 obras procedentes de la histórica colección de la Academia madrileña, configurada a lo largo de casi tres siglos.

Una “colección de colecciones” que viaja por tres siglos de arte
La Real Academia define esta exposición como una auténtica “colección de colecciones”, un corpus que refleja la riqueza, diversidad y profundidad de su patrimonio artístico. En ella conviven maestros italianos, flamencos y españoles, ofreciendo una panorámica única del desarrollo de la luz como herramienta narrativa, espiritual y técnica en la historia de la pintura.
La muestra forma parte del acuerdo de colaboración entre ambas instituciones, que impulsa proyectos conjuntos y exposiciones itinerantes. Tras su paso por Málaga, está previsto que la colección viaje a Madrid en 2027.
El dominio de la luz como hilo conductor
El viaje de la luz propone un diálogo entre escuelas, épocas y sensibilidades artísticas a través del uso de la iluminación: desde el manierismo, pasando por el inicio del Barroco y el caravaggismo, hasta llegar a los discursos donde el color y la luminosidad se convierten en protagonistas. El visitante puede observar cómo la luz modela cuerpos, construye atmósferas, intensifica emociones o guía la mirada del espectador.

Obras maestras y restauraciones inéditas
Entre las piezas más destacadas se encuentran: Cristo resucitado abrazado a la Cruz (1620–1621), de Guido Reni, recientemente restaurado y considerado muy probablemente obra autógrafa; La Magdalena, de Bartolomé Esteban Murillo, una de las joyas del Barroco español; La Abundancia (1584), de Martín de Vos, ejemplo del manierismo flamenco; Prendimiento de Cristo, de Adam de Coster, con un magistral uso del claroscuro; Florero sobre una cortina, de Juan de Arellano, una pieza clave del bodegón español; El Ángel de la Guarda, de Claudio Coello, obra de gran fuerza devocional; y una Última Cena del taller de Tintoretto, restaurada específicamente para esta exposición.
La muestra también da visibilidad a autores menos conocidos por el gran público, como Leandro Bassano o Vicente Carducho, cuyas obras permiten comprender la amplitud y complejidad del patrimonio de la Academia.

Un recorrido que revela la evolución del lenguaje pictórico
El discurso expositivo se articula en cuatro secciones: Manierismo, Inicio del Barroco y caravagismo, Color frente a dibujo y Luminosidad. Cada ámbito permite observar cómo la luz se convierte en un elemento decisivo para la evolución de las formas artísticas, desde la teatralidad del claroscuro hasta la luminosidad envolvente del Barroco pleno.
Una exposición que une instituciones y amplía miradas
La presentación contó con la participación de José María Luna, director de Actividades Culturales de Fundación Unicaja; Víctor Nieto, académico delegado del Museo, Calcografía y Exposiciones de la Real Academia; y Mercedes González de Amezúa, comisaria de la muestra y antigua conservadora jefe del museo madrileño.
La exposición podrá visitarse hasta el 5 de julio, con un horario amplio y un donativo solidario destinado a entidades sociales malagueñas.