Después de varios días de especulaciones, unfollows en redes y titulares que apuntaban a una ruptura inminente, Blanca Romero y Quique Sánchez Flores han reaparecido juntos en Madrid, poniendo fin —al menos por ahora— a la narrativa de crisis que había dominado la conversación mediática. El reencuentro, captado en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, llega tras una escapada conjunta y se ha convertido en la prueba más sólida de que la relación continúa.

La actriz y el entrenador, que han mantenido desde el inicio un romance discreto, se vieron envueltos en rumores después de que Blanca eliminara de su Instagram todas las fotografías en las que aparecía con Quique. Un gesto que muchos interpretaron como ruptura, pero que ella misma ha explicado con naturalidad: no hubo crisis, sino una decisión de recuperar la discreción. “Prefiero mantener la privacidad que siempre tuve. Todo sigue bien”, aseguró ante la prensa.
Un reencuentro que habla por sí solo
Las imágenes difundidas muestran a la pareja reencontrándose en el aeropuerto: Blanca, vestida de negro y recién llegada a Madrid; Quique, esperándola con una mezcla de timidez ante las cámaras y una sonrisa inevitable al verla. La escena, captada por los paparazzi, confirma que la relación sigue adelante pese a los altibajos.
Fuentes cercanas a ambos señalan que la distancia geográfica —ella vive en Asturias, él trabaja entre Madrid y Valencia— ha sido uno de los factores que más tensión ha generado en la pareja. “El ir y venir ha provocado tensiones”, explicaba Paloma García Pelayo, recordando que no es la primera vez que se dejan de seguir en redes sociales.
Aun así, cuando la noticia de la supuesta ruptura salió a la luz, la pareja ya se había reconciliado. Según el entorno, hubo una discusión fuerte, pero también “mucha pasión y ganas de seguir conociéndose”.

El origen del huracán: redes sociales, impulsos y privacidad
La limpieza de fotos en Instagram fue el detonante del huracán mediático. Blanca lo ha explicado con claridad: Instagram es para ella una herramienta de trabajo, a veces comparte más de lo que le gustaría, y decidió volver a un perfil más reservado. “No hay ningún drama detrás”, insistió, subrayando que ya había hecho lo mismo con fotos de su hijo Martín para proteger su privacidad.
Ante las cámaras, en el aeropuerto, la actriz reconocía incluso que es “muy pasional” y que a veces actúa por impulso: «Cuando te enamoras te da por hacer cosas extraordinarias al principio, pero prefiero mantener la discreción que siempre tuve». Además negó rotundamente que hubiera celos o una ruptura real detrás de su decisión. “Todo sigue igual”, afirmó.
Un romance intenso con idas y venidas
La relación entre Blanca y Quique, que salió a la luz hace apenas unos meses, ha estado marcada por la intensidad. Ambos tienen carácter fuerte, según fuentes de su entorno, y la combinación de distancia, exposición mediática y temperamento ha provocado varios altibajos.
Aun así, quienes les conocen aseguran que siguen apostando por la relación. La reaparición conjunta en Madrid, relajados y cómplices, parece confirmarlo. Incluso Guillermo Furiase, sobrino de Quique, evitó alimentar el ruido mediático: “Son muy buenos los dos. Que hagan lo que quieran”.
Discreción, impulsos y un vínculo que resiste
El reencuentro en Madrid no solo desmiente la ruptura, sino que devuelve la narrativa a un punto más realista: una pareja que vive su relación con intensidad, que intenta proteger su intimidad y que, pese a los impulsos y la distancia, sigue adelante.
Blanca lo resumió con una frase que zanja cualquier especulación: “Sigue todo bien, sigue todo igual.”