Therians: identidad, espiritualidad y comunidad en la era digital

En los márgenes de Internet —y cada vez más visibles en redes sociales— habita una comunidad que despierta curiosidad, desconcierto y, en ocasiones, polémica: los therians. El término, derivado del griego thērion (bestia o animal salvaje), hace referencia a personas que se identifican, a nivel interno o espiritual, como no completamente humanas, sino parcialmente animales. […]

En los márgenes de Internet —y cada vez más visibles en redes sociales— habita una comunidad que despierta curiosidad, desconcierto y, en ocasiones, polémica: los therians. El término, derivado del griego thērion (bestia o animal salvaje), hace referencia a personas que se identifican, a nivel interno o espiritual, como no completamente humanas, sino parcialmente animales. No se trata de una moda reciente, aunque su exposición pública sí lo sea.

Concentración de ‘therians’ en Barcelona. © GTRES

¿Qué significa ser therian?

Para quienes se reconocen como therians, la identidad animal no es un disfraz ni un juego de rol. Es una vivencia íntima. Algunos explican que sienten una conexión profunda con una especie concreta —lobos, zorros, felinos o aves son frecuentes— y que esa afinidad forma parte de su identidad psicológica o espiritual. A esa especie con la que se identifican la denominan theriotype.

Conviene subrayar que los therians no creen ser animales en un sentido biológico ni físico. No afirman que su cuerpo sea el de un lobo o un felino. Hablan, más bien, de una identidad interior que convive con su condición humana. Para algunos, esa conexión se interpreta desde una perspectiva espiritual —reencarnación, memoria ancestral—; para otros, desde un enfoque psicológico vinculado a la autoexploración.

Comunidad y lenguaje propio

Como muchas subculturas contemporáneas, el fenómeno therian se ha desarrollado al calor de foros digitales y redes sociales. Plataformas como Tumblr, Reddit o TikTok han servido de espacio para compartir experiencias, reflexiones y rituales simbólicos. Allí circulan términos como shift (sensación temporal de experimentar rasgos del animal con el que se identifican) o phantom limbs (sensación subjetiva de tener cola, alas o garras).

Este lenguaje compartido refuerza la cohesión de grupo y ofrece a sus miembros un marco para entender vivencias que, de otro modo, podrían resultar difíciles de expresar.

Diferencias con el “furry fandom”

A menudo se confunde a los therians con el furry fandom, una comunidad centrada en personajes animales antropomórficos —mitad humanos, mitad animales—, con una dimensión artística y lúdica muy marcada. Aunque pueden coincidir en algunos espacios digitales, la diferencia principal es que el furry se mueve en el terreno de la ficción y la creatividad, mientras que el therian lo plantea como una cuestión identitaria.

¿Moda, identidad o fenómeno generacional?

El auge reciente del término en redes ha provocado debates encendidos. Para algunos observadores, el fenómeno responde a la necesidad contemporánea de explorar identidades diversas en un mundo hiperconectado. Para otros, es una manifestación más de cómo Internet amplifica comunidades minoritarias que antes permanecían invisibles.

Psicólogos y sociólogos coinciden en que la adolescencia y la juventud son etapas especialmente propicias para la experimentación identitaria. En ese contexto, el universo therian puede funcionar como espacio de pertenencia y autoexpresión. No existe, en términos clínicos, un diagnóstico asociado al hecho de identificarse como therian; la clave está en si esa vivencia interfiere o no en la vida cotidiana de la persona.

Más allá del estigma

Como ocurre con cualquier subcultura emergente, la reacción social oscila entre la curiosidad y la caricatura. Sin embargo, para quienes forman parte de esta comunidad, la experiencia no se vive como extravagancia, sino como una forma legítima de autoconocimiento.

En una época en la que las identidades se multiplican y se redefinen, los therians plantean preguntas incómodas pero interesantes: ¿hasta dónde llega la identidad? ¿Es únicamente biología o también narrativa personal? Más allá de juicios rápidos, el fenómeno invita a observar cómo las nuevas generaciones exploran quiénes son —y quiénes sienten ser— en un mundo donde la frontera entre lo físico y lo simbólico es cada vez más difusa.