El rey Felipe VI presidió en el Roig Arena de Valencia la final de la Copa del Rey de Baloncesto 2026, un encuentro de máxima expectación que enfrentó al Real Madrid y al Baskonia y que se convirtió en una de las finales más vibrantes de los últimos años. La presencia del monarca, habitual en las grandes citas deportivas nacionales, volvió a subrayar el respaldo de la Casa Real al baloncesto español y a una competición que es ya un clásico del calendario deportivo.

Un ambiente eléctrico en un Roig Arena lleno hasta la bandera
Desde más de una hora antes del inicio, el pabellón valenciano presentaba un ambiente extraordinario: aficiones mezcladas, cánticos constantes y una energía que anticipaba un partido grande. Felipe VI llegó al recinto acompañado por autoridades locales, representantes de la ACB y miembros de la organización, siendo recibido con aplausos por buena parte del público.
El Rey ocupó su lugar en el palco presidencial, donde siguió el encuentro con atención, comentando jugadas y celebrando las acciones más espectaculares de ambos equipos.
Un partido intenso y de alto nivel
La final respondió a las expectativas: ritmo alto, alternancias constantes y actuaciones individuales de enorme nivel. El Real Madrid arrancó con fuerza, imponiendo su físico y su acierto exterior, pero el Baskonia —que venía de eliminar al Barça en semifinales— demostró una vez más su carácter competitivo y terminó llevándose el título (89-100).

El encuentro avanzó como un pulso de ida y vuelta, con parciales cambiantes y un Roig Arena entregado a la emoción. Felipe VI, muy expresivo en varios momentos del partido, siguió cada acción con la misma intensidad que el resto del público.
El Rey entrega el trofeo al campeón
Tras el pitido final, Felipe VI bajó a la pista para participar en la ceremonia de entrega de trofeos, uno de los momentos más esperados de la noche. El monarca felicitó personalmente a los jugadores, técnicos y directivos del equipo campeón, así como a los finalistas, destacando el nivel competitivo mostrado durante todo el torneo.
La entrega del trofeo, acompañada por una ovación general del pabellón, puso el broche a una edición de la Copa del Rey especialmente emocionante.

Un gesto de apoyo al deporte español
La presencia de Felipe VI en la final reafirma la estrecha relación de la Casa Real con el deporte español. El Rey, que suele asistir a finales de Copa tanto en fútbol como en baloncesto, mantiene una agenda activa vinculada al impulso del deporte como herramienta de cohesión, salud y representación internacional.
En Valencia, su presencia volvió a ser recibida como un gesto de respaldo institucional a una competición que cada año reúne a miles de aficionados y que se ha consolidado como una de las grandes fiestas del baloncesto europeo.