En plena tormenta mediática que sacude a la Casa Real noruega, Emma Tallulah Behn, hija de la princesa Marta Luisa de Noruega y del fallecido escritor Ari Behn, ha encontrado en la hípica su refugio más sólido. La joven amazona de 17 años ha viajado a Cádiz para competir en el prestigioso Andalucía Sunshine Tour, celebrado en la Dehesa de Montenmedio, en Vejer de la Frontera, uno de los circuitos ecuestres más importantes de Europa.

Un regreso a una tierra que conoce bien
Emma Tallulah ya había competido en Cádiz en 2022 y 2024, y este año ha vuelto a brillar con dos de sus caballos, aunque sin podio. Su presencia en el torneo tiene un significado especial: Andalucía fue también un lugar emocionalmente importante para su padre, Ari Behn, quien pasaba largas temporadas en Jerez de la Frontera y mantenía un vínculo profundo con la hípica y la vida ecuestre de la zona.
Marta Luisa viaja de incógnito para apoyarla
La princesa Marta Luisa viajó a España de incógnito, evitando el foco mediático que en Noruega está en su punto más alto debido al juicio contra Marius Borg —hijo de la princesa Mette-Marit— y a la controversia generada por los archivos Epstein. Aun así, no dudó en acompañar a su hija menor en uno de los momentos más importantes de su temporada deportiva. Su presencia confirma que, incluso en tiempos turbulentos, la prioridad de la princesa es su familia.

Una amazona en crecimiento, marcada por la disciplina y la emoción
A sus 17 años, Emma Tallulah ocupa el séptimo lugar en la línea de sucesión al trono noruego, aunque no forma parte activa de la Casa Real. Su trayectoria deportiva es notable: bronce en salto exterior en 2021 y oro en interior, consolidándose como una de las jóvenes promesas de la hípica nórdica. Este año, sin embargo, compite sin su adorada yegua Fetoucha, vendida a Estados Unidos en 2024, una despedida que la propia Emma describió como “uno de los momentos más duros” de su carrera.
Cádiz, su refugio emocional y deportivo
Durante el torneo, Emma fue vista compitiendo con americana oscura y pantalón blanco, descansando entre pruebas e incluso montando en bicicleta por las inmediaciones del recinto con una amiga. La naturalidad de estas escenas contrasta con la tensión que vive su familia en Noruega, convirtiendo su estancia en Cádiz en un espacio de calma, concentración y crecimiento personal.

Un momento crítico para la familia real noruega
La participación de Emma en el Sunshine Tour coincide con uno de los momentos más delicados para la monarquía noruega: el juicio a Marius Borg, la presión mediática sobre Mette-Marit, y el desgaste institucional que atraviesa el reinado de Harald V.
En este contexto, la imagen de Emma centrada en su deporte, acompañada por su madre y lejos del ruido, adquiere un valor simbólico: la hípica no es solo su pasión, sino su refugio.