Apenas un mes después del fallecimiento de su hermana, la princesa Irene de Grecia, la reina Sofía retomó su agenda institucional con una visita cargada de simbolismo y serenidad. Su reaparición pública tuvo lugar en Basauri (Vizcaya), donde acudió a la sede del Banco de Alimentos para conocer el impacto de la donación realizada por la Fundación Reina Sofía, que ha financiado la instalación de placas solares destinadas a mejorar la eficiencia energética del centro.

Un regreso marcado por el luto y la entereza
Doña Sofía llegó a las instalaciones vestida de riguroso luto: pantalón sastre negro, blusa y chaqueta a juego, rematados con un pañuelo de cuadros en blanco y negro, único guiño cromático en un estilismo sobrio y respetuoso. La elección, alejada de los tonos más luminosos que suele incorporar, subrayaba el momento personal que atraviesa tras la pérdida de su hermana menor el pasado 15 de enero.
Aun así, la reina emérita mostró una media sonrisa serena, un gesto que combinaba gratitud y fortaleza. Durante la visita agradeció las muestras de cariño recibidas en las últimas semanas y se mostró cercana con los voluntarios del centro.

Un acto solidario que conecta con su trayectoria
La visita no fue casual. La reina Sofía mantiene desde hace décadas un fuerte compromiso con iniciativas sociales y asistenciales, y la Fundación que preside colabora con la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) desde 2012. En esta ocasión, la donación ha permitido instalar un sistema fotovoltaico que reducirá el gasto energético del centro y mejorará la conservación de alimentos perecederos, un avance clave para su labor diaria.
Además, la visita coincidió con el 30º aniversario del Banco de Alimentos de Vizcaya, un hito que la reina Sofía celebró junto a los voluntarios, interesándose por su trabajo y por las necesidades actuales de la organización.

Un gesto de continuidad institucional
Esta aparición marca el inicio de la progresiva vuelta a la normalidad de la reina emérita, que en los días posteriores retomó otros compromisos que había pospuesto debido al empeoramiento de la salud de su hermana. Su presencia en Vizcaya fue interpretada como una muestra de compromiso institucional y de su voluntad de seguir activa pese al duelo.