Si algo dejan claro las tendencias en medicina estética para 2026 es que la naturalidad ya no es una opción, sino una exigencia. Atrás quedan los resultados inmediatos y artificiales: la nueva belleza se construye con tiempo, conocimiento y tratamientos que respetan la fisionomía del rostro. En ese cambio de paradigma, los polinucleótidos —también conocidos como PDRN— se posicionan como uno de los grandes protagonistas del año.

Así lo confirma el equipo médico de Maribel Yébenes, clínica de referencia nacional e internacional, donde este tratamiento ya se ha convertido en uno de los más demandados por quienes buscan una piel sana, luminosa y auténtica.
Regenerar, no transformar
A diferencia de otros procedimientos de impacto inmediato, los polinucleótidos apuestan por una mejora profunda y progresiva de la calidad de la piel. Su acción no se centra en modificar volúmenes ni rasgos, sino en trabajar el tejido cutáneo desde el interior.
“Cuando un tratamiento está bien indicado, no actúa sobre la estructura facial, sino sobre la piel. Para mejorarla de verdad, necesitamos tiempo”, explica Myriam Yébenes, CEO de la firma y enfermera dermoestética con más de 25 años de experiencia. “Los polinucleótidos responden a la demanda de tratamientos menos invasivos y con resultados naturales, que mejoran la elasticidad, la hidratación y la textura sin alterar el rostro”.
Menos invasión, más sentido
El perfil del paciente también ha cambiado. Hoy se buscan tratamientos sutiles, rápidos y compatibles con la vida diaria, capaces de ofrecer resultados visibles sin largos periodos de recuperación. Protocolos eficaces, bien pautados y respetuosos con la piel son los más solicitados, y ahí es donde clínicas como Maribel Yébenes marcan la diferencia con propuestas médicas precisas y personalizadas.

Prevención y regeneración: el nuevo lujo
La medicina estética ya no actúa sólo cuando el daño es visible. En 2026, la prevención será clave, especialmente entre pacientes jóvenes que apuestan por protocolos suaves y regenerativos para ralentizar el envejecimiento antes de que aparezca.
Los tratamientos que estimulan los mecanismos naturales de la piel —como la producción de colágeno y elastina— se consolidan como auténticos “hits” del sector. No se trata de borrar el paso del tiempo, sino de acompañar a la piel para que funcione mejor durante más años.
Dos tratamientos estrella en Maribel Yébenes
Bio Youth Facial: Un tratamiento regenerador no invasivo que combina campos electromagnéticos, radiofrecuencia y ondas cuadradas para devolver a la piel hidratación profunda y nutrientes esenciales. Estimula la producción natural de colágeno y elastina, mejora la firmeza y reduce inflamación, sebo y flacidez. (Precio: 195 € por sesión).
MY Skin Regeneration Reset: Un protocolo de inyectables que combina polinucleótidos con un cóctel vitamínico revitalizante. Actúa a nivel celular, reparando el ADN dañado, reactivando los fibroblastos y favoreciendo una regeneración cutánea profunda. Ideal para pieles fatigadas, sensibilizadas o sometidas a estrés.

Cómo actúan los polinucleótidos
Su acción va más allá de la superficie: reparan el ADN celular, estimulan colágeno y elastina, mejoran la microcirculación y reducen la inflamación. El resultado es una piel más fuerte, equilibrada y preparada para absorber mejor los nutrientes. No es un “efecto glow” momentáneo, sino una mejora estructural y acumulativa.
Tras el tratamiento, la piel se muestra más luminosa, uniforme y elástica. Las líneas de expresión se suavizan y el rostro recupera un aspecto descansado y saludable. Una regeneración real que se construye sesión a sesión, respetando los tiempos de la piel.
50 años marcando el camino
Con medio siglo de experiencia y clínicas en Madrid, Málaga y Ciudad de México, Maribel Yébenes continúa liderando la medicina estética avanzada desde una visión que une tradición, innovación y excelencia médica. Bajo la dirección de Myriam Yébenes, la firma ha sabido anticiparse a las tendencias y redefinir el lujo estético: tratamientos eficaces, no invasivos y profundamente respetuosos con la belleza natural.
En 2026, la piel ya no se “retoca”. Se regenera. Y los polinucleótidos son la prueba de que la verdadera revolución estética ocurre desde dentro.