Cuando los fogones se apagan y el delantal se queda colgado, los chefs también salen a comer fuera. Y cuando lo hacen, no buscan fuegos artificiales: buscan verdad, oficio, producto y lugares donde sentarse sin explicaciones. En esta selección, algunos de los nombres más interesantes de la escena gastronómica comparten dónde se sientan, qué buscan y por qué vuelven.

Juanjo López, chef ejecutivo de Calvero
Para Juanjo López, la cocina es una cuestión de coherencia, técnica y respeto absoluto por el producto. Acostumbrado a trabajar en un entorno donde cada detalle importa, busca en los platos algo más que buen sabor: persigue relato, intención y emoción. Cuando se sienta al otro lado de la mesa, espera encontrar esa misma honestidad. Por eso Saddle es uno de sus destinos habituales. Le convence su manera de tratar la materia prima, el equilibrio entre tradición y contemporaneidad y una propuesta que prescinde de lo accesorio para centrarse en lo esencial. Espacios así refuerzan su visión culinaria, sustentada en el respeto, la precisión y una emoción contenida pero certera.

Jacobo y Pablo Moreno, directores de producción y cuarta generación de Mallorca
Mallorca ha crecido de la mano de varias generaciones de la familia Moreno, siempre fieles a un legado basado en la tradición y la artesanía. Hoy, Jacobo y Pablo, representantes de la cuarta generación, están al frente de la producción diaria que sale del obrador artesanal de la casa. Cuando no están probando nuevas elaboraciones o literalmente con las manos en la masa, también se permiten disfrutar de la escena gastronómica madrileña. Ambos coinciden en La Toledana, un bar clásico donde el marisco es una apuesta segura, y en Fismuler, que valoran por su cocina de producto, su técnica y un ambiente difícil de igualar en Madrid. Fuera de la capital, Jacobo se inclina por Lera, con su cocina de campo y caza, o Sa Llagosta, en Menorca. Pablo, en cambio, prefiere planes más informales en Hermanos Vinagre y reserva Elkano para ocasiones en las que busca una experiencia gastronómica de alto nivel.

Fernando Negri, chef ejecutivo de La Lonja del Mar
Acostumbrado a trabajar a diario con el mejor producto del mar, Fernando Negri desarrolla su cocina desde la precisión y un respeto absoluto por el origen. Cuando cambia de lado y se sienta como comensal, no duda: Rafa es una de esas marisquerías madrileñas a las que siempre apetece volver. Le seduce su propuesta franca, sin adornos, donde el producto manda y el sabor es el único discurso. Más allá de los platos, valora una actitud basada en la tradición bien entendida, el oficio y la constancia, principios que siente muy cercanos y que convierten a Rafa en uno de sus refugios habituales. Si el plan pasa por la carne, su brújula apunta a nombres como De María, el clásico de Félix Boix o Carbón Negro, locales donde el punto y la materia prima nunca fallan.

Pablo Laya, chef ejecutivo de Saddle
Al frente de un restaurante con estrella Michelin y soles Repsol, Pablo Laya mantiene intacta la curiosidad de quien entiende comer fuera como una prolongación natural de su oficio. Entre sus imprescindibles figura Sacha, un lugar al que vuelve con devoción y que considera fundamental en el panorama gastronómico. También le atraen propuestas como Ugo Chan, donde encuentra creatividad, técnica y una energía muy conectada con la cocina contemporánea, así como opciones más informales como Varra y Vrro. Cuando regresa a Galicia, hay paradas que no perdona: Pepe do Coxo y Na Ría de Noia, a los que vuelve por la calidad del producto y esa relación directa con el mar que tanto valora. Y si habla de alta cocina, su referencia indiscutible es Javier Olleros, al frente de Culler de Pau, a quien sitúa en lo más alto.

Juan Alfonso Urrutia, chef ejecutivo de Osaka Nikkei
Aunque gran parte de su tiempo transcurre entre los fogones de Osaka Nikkei y disfruta especialmente comiendo en casa, Juan Alfonso Urrutia no duda en señalar algunos de sus favoritos en Madrid cuando sale a la mesa. Entre ellos están Krudo Raw Bar, en el Mercado de Vallehermoso, por su propuesta fresca y vibrante de fusión, y Taberna Laredo, donde valora el producto sobresaliente, una cocina de mercado con guiños contemporáneos y una bodega excepcional. No es una elección casual: ambos espacios conectan con los valores que definen Osaka, desde la técnica precisa hasta el respeto absoluto por la materia prima y una experiencia que equilibra sabor y cercanía.
Viajar es su otra gran pasión. Ha recorrido ciudades y cocinas muy diversas, y en ese mapa personal destacan Prudencia, en Bogotá; Restaurante 7 y Al Toke Pez, en Lima; y Anchoita, en Buenos Aires. Direcciones que alimentan su mirada nikkei y su interés constante por descubrir nuevas formas de contar historias a través de la gastronomía.

Aleix Serra y Marc Marsol, chefs de Fusion19
Aunque la mayor parte de su tiempo transcurre entre los fogones de Fusion19, Aleix Serra y Marc Marsol encuentran en comer fuera una fuente constante de inspiración. En Mallorca, Aleix suele parar en La Casa del Ramen, que considera el mejor chino de Palma; en Es Molí, un lugar especialmente querido al que acude con todo el equipo varias veces al mes tras el servicio; y en el Bar Atlético Baleares, donde comparte con su padre el mejor variat de la isla siempre que tiene ocasión. Marc, por su parte, se inclina por propuestas más de nicho como Els Casals (Berga), Sake Bar (Palma), Ses Oliveres (Port de Sóller) o S’Illot (Alcúdia).
Estas experiencias locales, sumadas a sus referencias internacionales, les permiten reinterpretar la tradición mallorquina y el producto del entorno con una mirada sensible y contemporánea. Esa curiosidad permanente se refleja en los menús de Fusion19, donde producto, memoria y artesanía conviven con naturalidad, consolidando al restaurante como uno de los grandes referentes de la alta cocina mallorquina.

Gonzalo Armas, chef de Carbón (GLH Singular Restaurants)
Formado entre grandes maestros y en distintas ciudades del mundo, Gonzalo Armas ha construido su identidad culinaria en torno a la brasa y al respeto absoluto por el producto de temporada. Al frente de Carbón, defiende una cocina limpia, honesta y profundamente conectada con la materia prima. Cuando se aleja del fuego, busca mesas donde sentirse cómodo y en confianza, espacios en los que importan tanto los platos como las personas. Marcano, 1911, Cañadío o Noi forman parte de ese mapa personal al que regresa por amistad, cercanía y una cocina que se disfruta sin artificios, con la naturalidad de lo bien hecho.

Víctor Ródenas, chef de Casa Fiero y Maleducat
Para Víctor Ródenas, la cocina es un reflejo directo del territorio, del producto y de las personas que lo hacen posible. No es casualidad que Alkostat ocupe un lugar destacado en su mapa gastronómico: una propuesta de raíz catalana que se apoya en el recetario tradicional, el paisaje y una relación estrecha con productores locales, en plena sintonía con su propia forma de cocinar y de entender la relación con el comensal. Batea y Apluma completan sus referencias por afinidades evidentes: respeto absoluto por la materia prima, rigor en la ejecución y una cocina pensada para compartir y disfrutar sin artificios, principios que también definen los proyectos que él mismo lidera.

Omar Malpartida, chef de Maymanta
Al frente de Maymanta Barcelona, Omar Malpartida adapta sus elecciones gastronómicas al momento y a la compañía. En planes familiares, su primera opción es L’Estupendu, por sus arroces y una cocina marinera catalana que aprecia especialmente. Cuando busca carnes a la brasa y producto de temporada, Ca l’Arqué es otro de sus imprescindibles, un lugar que valora tanto por su propuesta culinaria como por el trato cercano de sus propietarios. Y cuando el cuerpo le pide volver a los sabores de su Perú natal, no duda en sentarse en la taberna Pueblo Libre, su refugio para reconectar con la cocina de origen.

Sergi Palacín, chef de HIU
Cada vez que Sergi Palacín, al frente de HIU en Cambrils, se desplaza a Barcelona, tiene claras sus paradas. Sus imprescindibles son Granja Elena y Bar Cañete, dos clásicos de la ciudad que encajan con una trayectoria marcada por el equilibrio entre raíces locales y experiencias internacionales. En el primero disfruta especialmente desayunando huevos fritos con molleja y cap i pota; en el segundo, se decanta por la tortita de camarones y la vaca vieja con foie. Dos mesas donde la tradición manda y el disfrute es inmediato.

Naoyuki Haginoya, chef de Grupo Nomo
Detrás de la propuesta japo-mediterránea de Grupo Nomo está Naoyuki Haginoya, el chef que da forma a las elaboraciones de los ocho locales repartidos entre Barcelona, la Costa Brava, Girona y Madrid. Para Nao, el nivel actual de la restauración es tan alto que le resulta difícil señalar favoritos cuando sale a comer. Aun así, y con la vista puesta en la llegada del buen tiempo, destaca Sa Pedrera des Pujol, en Menorca, un restaurante de cocina menorquina tradicional cuyo Wellington define sin dudar como “de lo mejor que he probado nunca”.

Mariano Barrero, director gastronómico de GLH Singular Restaurants
Con una trayectoria vinculada a algunas de las cocinas más reconocidas de Madrid, Mariano Barrero concibe la gastronomía como una experiencia basada en la confianza y el disfrute compartido. Desde su incorporación a GLH Singular Restaurants en 2018 y al asumir la dirección gastronómica del grupo, su atención ha estado siempre puesta en el detalle, el equipo y la huella que deja una buena experiencia. Cuando sale a comer, busca precisamente eso: sentirse en buenas manos. Por ello, Sacha, Kulto y Triciclo son paradas habituales en su recorrido personal. En estos espacios prefiere no elegir, dejarse llevar y permitir que la cocina marque el ritmo, convencido de que los grandes profesionales saben cómo hacer disfrutar sin explicaciones. Los recomienda por su cocina cuidada, su atención al detalle y, sobre todo, porque siempre le hacen sentir como en casa.

Manu Núñez, chef de Besta y Batea
Formado en el Centro Superior de Hostelería de Santiago de Compostela y con experiencia en cocinas como El Amparo o Casa Solla, además de una etapa vital en países como Inglaterra, Alemania o Luxemburgo, Manu Núñez ha construido una mirada gastronómica amplia y sólida. Hoy, ya asentado en Barcelona y al frente de Besta y Batea, en sus días libres tiene tres paradas claras: Uniko, por su cocina sichuanesa intensa, recién hecha y cargada de umami, con una relación calidad-precio sobresaliente; Alkostat, que considera el mejor ejemplo de cocina catalana refinada en la ciudad, basada en la sencillez y la precisión; y Benzina, un lugar donde disfruta del ambiente, de un buen negroni y de una cocina reconfortante y bien ejecutada.

Roberto Ruiz, chef de Barracuda MX y Jaiba MX
Al frente de Barracuda MX en Madrid y Jaiba MX en Barcelona, Roberto Ruiz —primer chef mexicano en lograr una estrella Michelin en Europa con su anterior proyecto, Punto MX— amplía su radar gastronómico más allá del Pacífico mexicano cuando sale a comer. En Madrid, uno de sus imprescindibles es El Fogón de Trifón, especialmente en los meses fríos, por sus platos de cuchara y guisos de toda la vida. También recomienda Sacha, al que define como uno de sus favoritos por el conjunto: una cocina divertida, impecablemente ejecutada, honesta y sin adornos innecesarios, “absolutamente disfrutona”. En Barcelona, sus paradas habituales son Els 3 Porquets, por su cocina catalana tradicional y una bodega sobresaliente, y Ultra Marinos Marín, donde disfruta especialmente de la barra y de una selección de vinos perfecta para descubrir nuevas referencias.

Guillermina Iannuzzi y Georgina Inglavaga, chefs de Espai Puntal
Al frente de la cocina de Espai Puntal, Guillermina Iannuzzi y Georgina Inglavaga comparten una misma sensibilidad por el producto, la temporada y la creatividad. Iannuzzi, formada en el Basque Culinary Center y especializada en cocina de producto y slow food, tiene varias paradas imprescindibles: Maleducat, donde no perdona la tostadita de tartar de gamba blanca; el Bar La Plata, por su pescadito frito; y Chen Ji, por sus fideos chinos. Inglavaga, que aporta al proyecto una mirada profundamente catalana y lidera la huerta, los platos vegetales y los postres saludables, señala Glug como uno de sus lugares de referencia en Barcelona.

Ángel García, chef ejecutivo de Alegal y Noble
Ángel García concibe la cocina desde el respeto absoluto al producto y una tradición bien ejecutada. Tras una trayectoria sólida en algunos de los restaurantes más reconocidos de la Comunidad Valenciana, su manera de cocinar se apoya en la técnica, el oficio y una mirada tranquila hacia la cocina clásica. Fuera de los fogones no suele prodigarse demasiado: prefiere cocinar en casa, decidir con calma el menú y el vino que lo acompañará. Cuando sale, apuesta por mesas centradas en la materia prima y en elaboraciones poco intervenidas, como Rausell, Bar Ricardo, Casa Montaña o Bodega Anyora, lugares que conectan de forma directa con su visión honesta y esencial de la gastronomía.

Safe Cruz y Aída González, chef y jefa de sala de Gofio
En Gofio, Safe Cruz y Aída González sostienen una cocina de raíz, profundamente ligada al recetario doméstico y a la memoria culinaria. Por eso, siempre que tienen ocasión, regresan a sus islas para reconectar con los sabores de origen. En La Palma, su parada imprescindible es El Campesino, donde aún se sirven guisos de toda la vida como la sopa de picadillo o el potaje de trigo. En Gran Canaria, no dudan en recomendar Deliciosa Marta; y en Tenerife, señalan El Silbo Gomero (La Laguna), Izakaya en La Orotava, El Rincón de Juan Carlos y Moral, en Santa Cruz.
Viajar fuera de España también forma parte esencial de su manera de entender la cocina: observar, probar y aprender. En París siempre regresan a Le Doyenné, y en Toronto disfrutan especialmente de Prime Seafood Palace, Quetzal y Pearl Morissette Restaurant. Porque, para ellos, viajar es también sentarse a la mesa sin prisas, dejarse sorprender y ampliar la mirada sin perder nunca las raíces.