Hay destinos que seducen por la vista y otros que lo hacen por el paladar. Capadocia logra ambas cosas —y ahora, además, con el aval más codiciado del mundo culinario— tras su incorporación a la Guía Michelin. Un paso decisivo que refuerza el posicionamiento gastronómico de Turquía y consolida a la región como uno de los destinos más estimulantes para los viajeros que buscan experiencias con sabor, identidad y paisaje.

El recorrido de Michelin en Turquía comenzó en 2022 con Estambul, se amplió a İzmir y Muğla y, en 2025, sumó Capadocia con 18 restaurantes seleccionados. Un hito que reconoce una cocina donde conviven tradición anatolia, producto local, sostenibilidad y creatividad contemporánea, todo ello en un entorno que parece esculpido por la imaginación.
Una cocina moldeada por la tierra
La gastronomía de Capadocia está íntimamente ligada a su territorio. Los suelos volcánicos, el clima continental y una cultura agrícola ancestral se traducen en platos de cocción lenta, sabores profundos y una relación directa con el productor. La selección Michelin pone el foco en esa memoria local: recetas centenarias, técnicas al fuego y un uso honesto de ingredientes orgánicos cultivados en la zona.

El reconocimiento no se limita a las Estrellas Michelin o a la Estrella Verde (sostenibilidad). La región cuenta también con Bib Gourmand y restaurantes recomendados que incluyen cooperativas de mujeres, negocios familiares y locales históricos que han mantenido vivas sus tradiciones durante generaciones. Un mosaico culinario que conecta mesa, paisaje y comunidad.
Platos que cuentan historias
Más allá de su impacto visual, Capadocia ofrece una despensa singular. Guisos suavemente dulcificados con albaricoques, la erişte (pasta casera) con semillas de calabaza o los estofados en barro hablan de una cocina de proximidad que sabe equilibrar rusticidad y delicadeza.

El plato más emblemático es el testi kebabı, un guiso cocinado lentamente en vasijas de barro de Avanos dentro de hornos tandır. Se sirve rompiendo la cerámica ante el comensal, liberando aromas y un caldo humeante que convierte la comida en un ritual. Junto a él, especialidades como el kayısı yahnisi (carne con albaricoques secos), el membrillo relleno de carne y frutos secos o el ağpakla (estofado de judías blancas y carne) completan un viaje sensorial por la Anatolia más auténtica.
El final dulce llega con clásicos como incir yağlaması (higos con mantequilla), postre de calabaza, dolaz (halva de harina y mantequilla) o el baklava Damat al estilo de Ürgüp.

Vinos con identidad volcánica
Capadocia también se bebe. Rodeada de viñedos, la región destaca por vinos elaborados con variedades autóctonas como Boğazkere, Narince y, especialmente, la uva Emir, fresca y mineral, perfecta para acompañar quesos locales como Niğde Mavisi o Divle Obruk, madurado en cueva. Las visitas y catas en bodegas completan una inmersión gastronómica profundamente ligada al territorio.
Un destino que se saborea
Con su entrada en la Guía Michelin, Capadocia confirma que su encanto va mucho más allá de las chimeneas de hadas y los globos al amanecer. Es un lugar donde comer es comprender el paisaje, donde cada plato habla de oficio, paciencia y herencia cultural. Para el viajero gourmet, Capadocia ya no es solo un destino de postal: es una mesa imprescindible del Mediterráneo oriental.
