El anuncio de Quequé ha sacudido la radio española y ha abierto un debate inesperado sobre los límites de la sátira: El humorista Héctor de Miguel ha anunciado su salida de la Cadena SER después de la polémica generada por una parodia en la que imitaba al periodista Nacho Abad y cuestionaba el tratamiento mediático del accidente de Adamuz, un suceso que había ocupado horas de tertulia y análisis en distintos programas de televisión.

Una parodia que encendió el debate
Todo comenzó con un sketch humorístico en el que Quequé caricaturizaba el estilo narrativo de Nacho Abad, especialmente su tono dramático y su tendencia a convertir sucesos trágicos en relatos casi novelados. La pieza, emitida en clave satírica, ironizaba sobre la cobertura del accidente de Adamuz y sobre la forma en que ciertos programas abordan este tipo de noticias.
Aunque muchos oyentes celebraron el humor afilado del cómico, la parodia no sentó bien en determinados sectores, y la reacción en redes sociales fue inmediata. Algunos consideraron que el humor había cruzado una línea; otros defendieron que la sátira es una herramienta legítima para cuestionar los excesos del sensacionalismo.
La decisión de Quequé: firme y sin rodeos
En medio del revuelo, Quequé optó por abandonar la SER, una decisión que comunicó con su habitual mezcla de ironía y claridad. Según explicó, prefiere mantener su libertad creativa antes que entrar en dinámicas de autocensura o polémicas interminables. Su salida se interpreta como un gesto de coherencia con su trayectoria: un humorista que siempre ha defendido la sátira como espacio de crítica social.
Reacciones dentro y fuera de la emisora
La marcha del cómico ha generado un aluvión de comentarios. Compañeros de profesión han lamentado su salida, destacando su talento y su capacidad para incomodar desde la inteligencia. Entre los oyentes, la sensación es de sorpresa y cierta tristeza: Quequé era una de las voces más reconocibles y respetadas del humor radiofónico.
En paralelo, la parodia ha reabierto el debate sobre los límites del humor, el papel de los medios en la cobertura de sucesos y la delgada línea entre informar y dramatizar.
Un punto y aparte en la radio, no en el humor
Aunque deja la SER, Quequé continúa con proyectos en televisión, teatro y plataformas digitales. Su salida no supone un adiós al humor, sino un cambio de escenario. Él mismo ha dejado claro que seguirá haciendo lo que mejor sabe: usar la comedia para mirar la realidad con lupa, ironía y un punto de irreverencia.
Un episodio que marca un antes y un después
La polémica en torno a la parodia y la posterior salida de Quequé se ha convertido en uno de los temas más comentados del panorama mediático. Más allá del ruido, el episodio deja una reflexión de fondo: la sátira sigue siendo un termómetro incómodo pero necesario para medir cómo contamos —y consumimos— la actualidad.