Majadahonda, en Madrid, amaneció vestida de blanco en una jornada que muchos vecinos no esperaban. Justo cuando se cumplían cinco años de la histórica borrasca Filomena, una nevada breve pero intensa volvió a cubrir tejados, parques y avenidas, regalando una estampa invernal que evocó inevitablemente aquel enero de 2021 que marcó a toda la Comunidad de Madrid.

Aunque las previsiones apuntaban a un descenso notable de las temperaturas, la nieve llegó sin aviso contundente, sorprendiendo a primera hora de la mañana a quienes salían rumbo al trabajo o al colegio. En cuestión de minutos, una fina capa blanca comenzó a asentarse sobre las calles del centro, la Gran Vía, el Parque Colón y las urbanizaciones del entorno, despertando móviles, recuerdos y conversaciones.
Un fenómeno puntual, pero cargado de simbolismo
A diferencia de Filomena, que paralizó la región durante días, la nevada de este aniversario fue ligera y de corta duración, sin provocar incidencias destacables. Sin embargo, su aparición en una fecha tan simbólica no pasó desapercibida. Muchos vecinos compartieron imágenes en redes sociales, sorprendidos por la coincidencia y por la belleza efímera del paisaje.
“Ha sido como un pequeño guiño del invierno”, comentaban algunos majariegos, mientras otros recordaban cómo la ciudad quedó entonces completamente bloqueada por la acumulación de nieve y hielo. Esta vez, la estampa fue más amable: un manto blanco que duró lo suficiente para disfrutarse, pero no para complicar la vida diaria.

Majadahonda, preparada y atenta
Los servicios municipales activaron de forma preventiva los protocolos de frío, aunque no fue necesario desplegar medidas extraordinarias. La nieve se fundió con rapidez a medida que avanzaba la mañana, dejando tras de sí solo charcos y un aire más frío.
Aun así, el episodio sirvió para recordar la importancia de la prevención ante fenómenos meteorológicos extremos, especialmente en una región donde las nevadas intensas no son habituales pero pueden tener un impacto significativo.
Un aniversario que vuelve a la memoria colectiva
Cinco años después, Filomena sigue siendo un punto de referencia en la memoria de Majadahonda y de toda la Comunidad de Madrid. La nevada de este año, aunque modesta, reavivó ese recuerdo compartido, demostrando cómo la meteorología puede conectar pasado y presente en cuestión de minutos.
Majadahonda despidió la jornada recuperando su color habitual, pero con la sensación de haber vivido un pequeño acontecimiento: una nevada inesperada, simbólica y fotogénica, que convirtió por unas horas la ciudad en un escenario invernal digno de aniversario.