Letizia recupera uno de sus vestidos más icónicos para recibir al Cuerpo Diplomático en el Palacio Real

La recepción anual al Cuerpo Diplomático en el Palacio Real volvió a erigirse como uno de los momentos más destacados del calendario institucional. En esta ocasión, la reina Letizia reapareció tras varios actos condicionados por el luto oficial y lo hizo con un look de gala impecable, una elección que equilibró sobriedad, coherencia y un […]

La recepción anual al Cuerpo Diplomático en el Palacio Real volvió a erigirse como uno de los momentos más destacados del calendario institucional. En esta ocasión, la reina Letizia reapareció tras varios actos condicionados por el luto oficial y lo hizo con un look de gala impecable, una elección que equilibró sobriedad, coherencia y un sutil homenaje a su propia evolución estilística.

La reina Letizia durante la recepción con el cuerpo diplomático acreditado en Madrid. © GTRES

Un vestido icónico de Felipe Varela

Para esta cita, doña Letizia recuperó uno de los diseños más emblemáticos de su armario: un vestido largo de terciopelo azul noche firmado por Felipe Varela, confeccionado con cuello bebé camisero, botonadura joya frontal, cinturón ancho a juego y mangas ligeramente abullonadas. Se trata de una pieza que estrenó en la Pascua Militar de 2018 y que volvió a lucir en la recepción diplomática de 2020, consolidándose como uno de los Varela más recordados de su etapa como reina.

El protocolo exige vestido largo para las damas, y la reina lo cumplió con una elección que equilibra majestuosidad y discreción, especialmente significativa tras varios días de luto por el accidente ferroviario de Adamuz y la muerte de la princesa Irene de Grecia.

La reina Letizia durante la recepción con el cuerpo diplomático acreditado en Madrid. © GTRES

la reina Letizia también llevó zapatos de salón en color azul marino, perfectamente coordinados con el vestido de terciopelo azul noche. Se trataba de unos stilettos clásicos, de tacón fino y acabado en punta, un modelo muy similar a los que suele elegir para actos de gala. Aunque el vestido largo apenas dejaba ver el calzado, sí se apreciaba que mantenía la misma línea cromática del look, reforzando la armonía del conjunto.

Joyas con significado

Para completar el estilismo, Letizia escogió unos pendientes de diamantes y zafiros, piezas que estrenó en 2017 y que ha prestado en ocasiones a la princesa Leonor. El azul profundo de las gemas reforzaba la armonía cromática del conjunto y aportaba un brillo sofisticado sin restar protagonismo al vestido.

Su inseparable anillo de Coreterno volvió a acompañarla, manteniendo la coherencia con sus elecciones habituales en actos solemnes.

Los reyes Felipe VI y Letizia durante la recepción con el cuerpo diplomático acreditado en Madrid. © GTRES

Un gesto de unidad con el rey

Un detalle que no pasó desapercibido fue la corbata azul del rey Felipe VI, perfectamente coordinada con el tono del vestido de la reina. Un gesto estilístico que reforzó la imagen de cohesión institucional en una semana especialmente marcada por la solemnidad.

Un look que reafirma su sello

Con esta elección, Letizia no solo recupera una de sus piezas más celebradas, sino que reafirma su apuesta por la moda sostenible, el reciclaje de prendas icónicas y la elegancia atemporal. El terciopelo azul, los detalles joya y la silueta clásica convierten este look en uno de los más destacados de la temporada diplomática.

La reina Letizia durante la recepción con el cuerpo diplomático acreditado en Madrid. © GTRES