Vecinos, voluntarios y equipos de emergencia habilitan un espacio de atención inmediata en una noche marcada por el frío, la incertidumbre y la solidaridad.

El pabellón municipal de Adamuz se ha transformado en las últimas horas en un centro de ayuda esencial para los afectados por el grave accidente ferroviario ocurrido el domingo en la localidad cordobesa, donde un tren de Iryo y un Alvia de Renfe colisionaron tras un descarrilamiento, dejando decenas de fallecidos y heridos. El recinto, junto a la caseta municipal y el hogar del pensionista, se ha convertido en uno de los puntos clave de atención, apoyo psicológico y acompañamiento para víctimas y familiares.
Un refugio improvisado en una noche de emergencia
Desde los primeros minutos tras el siniestro, el Ayuntamiento y los servicios de emergencia habilitaron el pabellón y otros espacios municipales para acoger a heridos leves, familiares y viajeros en estado de shock. Cruz Roja desplegó equipos en Adamuz —incluido el pabellón— para ofrecer agua, mantas, atención sanitaria y apoyo psicosocial, mientras los vecinos aportaban comida, estufas y ropa de abrigo ante una noche especialmente gélida.

Muchos pasajeros llegaron al recinto desorientados y conmocionados, algunos sin noticias de sus acompañantes. Los voluntarios atendieron heridas leves, ofrecieron acompañamiento emocional y ayudaron a coordinar el traslado de los afectados hacia Córdoba capital para continuar con la identificación y la asistencia especializada.
Familias en busca de información
El pabellón y el hogar del pensionista se convirtieron también en puntos de encuentro para familiares que buscaban noticias de sus seres queridos, en muchos casos sin información clara durante horas. La Guardia Civil y los equipos de emergencias orientaron a los allegados sobre los puntos oficiales de información, incluidos los centros habilitados para la toma de muestras de ADN en Córdoba, Málaga, Huelva y Madrid, necesarios para avanzar en la identificación de víctimas.
Coordinación entre vecinos y servicios de emergencia
La respuesta ciudadana fue inmediata. Vecinos de Adamuz guiaron a los primeros equipos de rescate hasta la zona del accidente, situada en un área de difícil acceso, y después se volcaron en el pabellón y la caseta municipal para organizar mantas, alimentos, bebidas calientes y espacios de descanso. Muchos ofrecieron incluso sus casas para alojar a familiares de víctimas o viajeros que no tenían dónde pasar la noche.

Los servicios sanitarios, Protección Civil y la Guardia Civil trabajaron de forma coordinada para trasladar a los heridos más graves a hospitales y derivar a los afectados a los puntos de atención habilitados en Córdoba capital.
Un pueblo convertido en hospital de campaña
En pocas horas, Adamuz se transformó en un auténtico hospital de campaña, con el pabellón municipal como uno de sus epicentros. La magnitud del accidente —el peor registrado en la red de alta velocidad española desde 1992, según los datos oficiales— obligó a desplegar un dispositivo extraordinario que continúa activo mientras avanzan las labores de identificación y atención a las familias.