El Padre Ángel bendice a los animales en las fiestas de San Antón: una tradición que celebra el amor, la compañía y la protección

Cientos de madrileños acuden con sus mascotas —y hasta con fotos de animales fallecidos— a la iglesia de San Antón para recibir la bendición del patrón de los animales. Las fiestas de San Antón, una de las tradiciones más queridas de Madrid, volvieron a llenar de vida, emoción y diversidad las inmediaciones de la iglesia […]

Cientos de madrileños acuden con sus mascotas —y hasta con fotos de animales fallecidos— a la iglesia de San Antón para recibir la bendición del patrón de los animales.

El Padre Ángel durante la festividad de San Antón, patrón de los animales, en Madrid. © GTRES

Las fiestas de San Antón, una de las tradiciones más queridas de Madrid, volvieron a llenar de vida, emoción y diversidad las inmediaciones de la iglesia de San Antón, en la calle Hortaleza. Como cada 17 de enero, cientos de personas acudieron con sus animales para recibir la bendición del Padre Ángel, en una jornada marcada por la lluvia, el frío y una enorme devoción popular.

Una bendición que reúne a animales de todo tipo

Perros, gatos, tortugas, loros, hurones, conejos e incluso un caracol llamado Charlie, convertido ya en pequeño icono de la festividad, pasaron por las manos del sacerdote para recibir unas gotas de agua bendita o, en el caso de quienes llevaban fotografías o móviles con imágenes de mascotas fallecidas, una bendición con la mano, “para no estropear el teléfono”, como explicó el propio Padre Ángel.

La variedad de animales sorprendió incluso a los más veteranos: desde los habituales perros y gatos hasta reptiles y aves exóticas, todos ellos acompañados por dueños que consideran a sus mascotas “uno más de la familia”.

El mensaje del Padre Ángel: la soledad se combate con amor y compañía

En su intervención, el Padre Ángel volvió a subrayar el valor emocional y social de los animales de compañía. “La soledad no se quita con alcohol y pastillas, sino con amor y compañía, como la que brindan los animales domésticos”, afirmó ante los asistentes.

El Padre Ángel durante la festividad de San Antón, patrón de los animales, en Madrid. © GTRES

El sacerdote, fundador de Mensajeros de la Paz, insistió en que esta festividad es un recordatorio de que “lo importante es que nos queramos los unos a los otros”, extendiendo ese mensaje a todas las criaturas que conviven con las personas.

También reflexionó sobre la crisis de la soledad en la sociedad actual, recordando que muchos encuentran en sus mascotas un apoyo emocional fundamental: “Además del amor entre personas, la compañía de un animal aporta mucho bienestar”.

Una tradición con siglos de historia

Las fiestas de San Antón tienen raíces profundas en Madrid. Desde el siglo XVIII, los madrileños acuden a esta iglesia para pedir protección para sus animales, siguiendo la devoción a San Antonio Abad, monje del siglo III considerado protector de todas las criaturas.

En la acualidad, la celebración combina liturgia, cultura y vida urbana: Bendición de animales durante todo el día, venta de panecillos de San Antón, símbolo de protección, vueltas de San Antón, una procesión moderna por las calles aledañas y actividades culturales y exhibiciones que llenan de ambiente el barrio de Justicia.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la presencia de personas que acudieron con fotos de mascotas fallecidas. El Padre Ángel explicó que en esos casos la bendición se realiza sin agua, solo con la mano, en un gesto que muchos describen como “precioso y emocionante”.

San Antón 2026: tradición, emoción y un mensaje de cuidado

La edición de este año volvió a demostrar que la relación entre los madrileños y sus animales es cada vez más profunda. “Cada vez cuidamos mejor a los animales”, afirmó el Padre Ángel, destacando que el número de asistentes se ha duplicado en los últimos años.

La jornada concluyó con un mensaje de esperanza y unión: cuidar, proteger y agradecer a los animales que forman parte de nuestras vidas, y extender ese mismo amor a las personas más vulnerables.