La periodista recibe el alta después de una intervención de urgencia y continúa su recuperación en casa.

Sara Carbonero ya está en Madrid. La periodista ha regresado a la capital acompañada de su pareja, José Luis Cabrera, después de permanecer 11 días ingresada en el Hospital Doctor José Molina Orosa de Lanzarote, donde tuvo que ser intervenida de urgencia el pasado 2 de enero a causa de un fuerte dolor abdominal.
El alta médica llegó el martes 13 de enero, tras una evolución favorable que permitió a los médicos autorizar su traslado a la península. Las primeras imágenes de su llegada a Madrid muestran a la pareja accediendo a la terminal VIP del aeropuerto, visiblemente tranquilos y unidos después de casi dos semanas de incertidumbre.
Una intervención urgente y varios días en la UCI
La estancia en Lanzarote, que comenzó como unas vacaciones de Año Nuevo en La Graciosa junto a Cabrera y un grupo de amigos, dio un giro inesperado cuando Carbonero comenzó a encontrarse mal y tuvo que acudir al hospital. Allí, los médicos determinaron que era necesaria una cirugía de urgencia, tras la cual permaneció varios días en la UCI antes de pasar a planta el 8 de enero.
Su entorno insistió desde el primer momento en que este episodio no guarda relación con el cáncer que la periodista superó en 2019, un dato confirmado por fuentes cercanas y por la revista ¡Hola! según recogen varios medios.

José Luis Cabrera, su apoyo constante
Durante todo el proceso, José Luis Cabrera —conocido como Jota— no se separó de ella. Según las crónicas, estuvo presente desde el primer momento, acompañándola incluso hasta la puerta del quirófano y permaneciendo a su lado día y noche durante los momentos más delicados del ingreso.
En su regreso a Madrid, Cabrera volvió a mostrarse pendiente de ella, ocupándose del equipaje y manteniendo una actitud protectora, tal y como reflejan las imágenes captadas en Barajas.
La periodista tenía previsto volver a Madrid a principios de enero para celebrar el cumpleaños de su hijo mayor, Martín, pero la operación frustró esos planes. Durante su ingreso, los niños permanecieron al cuidado de su padre, Iker Casillas, y de la familia materna, que siguieron de cerca su evolución.
Ahora, ya instalada en su domicilio madrileño, Carbonero continuará la recuperación en la intimidad de su hogar, arropada por sus seres queridos. Su entorno asegura que se encuentra “completamente restablecida” y que este episodio queda atrás.
Un susto que termina bien
Tras días de preocupación y hermetismo informativo, la noticia del alta ha sido recibida con alivio por seguidores y amigos. La propia Carbonero ha retomado discretamente su actividad en redes sociales, un gesto interpretado como señal de normalidad y buena evolución.
La pareja afronta ahora una etapa más tranquila después de un comienzo de año inesperadamente complicado.