Premiere de ‘El Mal’: Juanma Bajo Ulloa presenta su thriller más perturbador rodeado de su reparto

El cine Capitol de Madrid acogió el photocall y la premiere de ‘El Mal’, la nueva película de Juanma Bajo Ulloa, un thriller psicológico que llega a los cines este 16 de enero y que ya se perfila como uno de los estrenos españoles más comentados de la temporada. El director vasco, conocido por títulos […]

El cine Capitol de Madrid acogió el photocall y la premiere de ‘El Mal’, la nueva película de Juanma Bajo Ulloa, un thriller psicológico que llega a los cines este 16 de enero y que ya se perfila como uno de los estrenos españoles más comentados de la temporada. El director vasco, conocido por títulos como Alas de mariposa, Airbag o Baby, regresó a la gran pantalla con una propuesta incómoda, reflexiva y profundamente humana, centrada en la parte oscura que todos llevamos dentro.

Juanma Bajo Ulloa en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

La alfombra roja reunió al equipo artístico, a figuras del cine español y a numerosos medios que no quisieron perderse el regreso de uno de los cineastas más singulares del país.

Juanma Bajo Ulloa, protagonista de la noche

El director posó ante los fotógrafos acompañado por las protagonistas del filme y habló de la esencia de la película, que explora la dualidad moral del ser humano y la atracción que sentimos hacia el mal. “El ser humano tiende a no aceptar una parte importante de su alma… pero está ahí”, explicó en una entrevista previa al estreno.

Bajo Ulloa insistió en que El Mal no busca el susto fácil ni la violencia explícita, sino provocar una reflexión incómoda: “Para hacer el bien tienes que conocer el mal”.

Tras el pase, el público asistente coincidió en destacar el tono reflexivo del filme, que plantea preguntas incómodas: ¿Somos realmente tan buenos como creemos? ¿Hasta dónde llegaríamos por éxito, amor o reconocimiento? ¿Qué parte de nuestra sombra preferimos no mirar?

Juanma Bajo Ulloa y los protagonistas en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

La película, inspirada en el mito de Fausto, invita a ese ejercicio de introspección que el propio director considera esencial para entender la naturaleza humana.

Un regreso esperado

El Mal supone el regreso de Juanma Bajo Ulloa al largometraje cinco años después de Baby, y lo hace con una historia que combina suspense, filosofía y un reparto de primer nivel. Rodada en Vitoria-Gasteiz y Álava, la cinta refuerza además el creciente peso del País Vasco como territorio de producción cinematográfica.

Con la premiere celebrada y las primeras reacciones positivas, El Mal inicia su recorrido en salas con la promesa de dejar huella… y de incomodar, como pretende su autor.

El reparto principal acaparó flashes y titulares:

Natalia Tena en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

Natalia Tena, conocida por Juego de Tronos y Harry Potter, interpreta a Martina, una joven inquietante que asegura ser la mayor asesina en serie de la historia. Su personaje es uno de los más perturbadores del filme: una mujer enigmática, magnética y profundamente ambigua, capaz de desarmar al espectador con una mezcla de vulnerabilidad y amenaza constante. Martina juega con la verdad y la mentira como si fueran la misma cosa, construyendo un relato sobre sí misma que nunca termina de quedar claro si es una confesión real o una manipulación calculada. Esa ambigüedad convierte cada una de sus apariciones en un ejercicio de tensión psicológica, donde Tena despliega un registro interpretativo que oscila entre la calma inquietante y estallidos de lucidez brutal. Su personaje es, en esencia, el motor del desconcierto moral que propone la película.

Belen Fabra en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

Belén Fabra da vida a Elvira, una periodista ambiciosa que se adentra en un juego moral peligroso en busca del éxito profesional. Su personaje encarna a la perfección la figura de la reportera brillante pero atrapada en la presión por destacar en un entorno mediático cada vez más competitivo. Elvira es una mujer inteligente, meticulosa y con un olfato casi instintivo para detectar historias potentes, pero también alguien que empieza a cruzar líneas que jamás habría imaginado traspasar.

Su encuentro con Martina se convierte en una oportunidad profesional irresistible, pero también en una trampa emocional y ética que la va devorando poco a poco. A medida que avanza la trama, Elvira se mueve entre la fascinación, el miedo y la necesidad de demostrar que es capaz de conseguir la exclusiva definitiva, aunque eso implique poner en riesgo su integridad, su carrera e incluso su propia percepción de la verdad.

Fabra construye un personaje lleno de matices: una mujer fuerte pero vulnerable, segura pero profundamente insegura en lo íntimo, que se enfrenta a la pregunta que vertebra la película: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para lograr lo que deseamos?

Tony Dalton en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

Tony Dalton, célebre por su papel de Lalo Salamanca en Better Call Saul, completa el triángulo protagonista en uno de los personajes más enigmáticos del filme. Su presencia introduce una tensión silenciosa que atraviesa toda la historia: interpreta a un hombre cuya verdadera naturaleza nunca termina de revelarse del todo, alguien que parece moverse entre la seducción, la amenaza y un carisma inquietante que descoloca tanto a los personajes como al espectador.

Dalton construye un personaje que observa más de lo que dice, que manipula sin levantar la voz y que actúa como un catalizador de los conflictos morales que plantea la película. Su figura funciona como un espejo deformante para las dos protagonistas: con él, nada es lo que parece y cada gesto puede esconder una intención oculta. Esa ambigüedad —tan propia del actor y tan bien explotada por Juanma Bajo Ulloa— convierte su papel en uno de los pilares del suspense psicológico del filme, aportando una energía imprevisible que mantiene la tensión incluso en las escenas más contenidas.

Fernando Gil en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

Fernando Gil interpreta a un psiquiatra que se convierte en una pieza clave dentro del laberinto psicológico que plantea la película. Su personaje es el profesional encargado de evaluar, contener y tratar de comprender la perturbadora mente de Martina, aunque pronto descubre que la frontera entre paciente y observador puede desdibujarse peligrosamente.

Su interpretación encarna a un hombre atrapado entre la incredulidad y el desconcierto, alguien que observa cómo la realidad empieza a resquebrajarse a su alrededor sin saber muy bien si lo que presencia es verdad, manipulación o pura locura. Gil juega con la contención, con miradas que dicen más que las palabras y con una presencia que funciona como ancla emocional en medio del caos moral que plantea la película. Su personaje sirve, además, como contrapunto a la intensidad de las protagonistas, aportando humanidad, duda y una vulnerabilidad que refuerza el tono inquietante del filme.

María Schwinning en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

María Schwinning interpreta en a una joven cuya presencia funciona como detonante emocional dentro del relato, un personaje que, aunque no ocupa el centro de la trama, resulta esencial para comprender la dimensión humana y moral del conflicto. Su papel encarna a una figura cercana al entorno de las protagonistas, alguien que observa, escucha y, sin pretenderlo, revela grietas que los demás intentan ocultar. Schwinning aporta frescura y una sensibilidad muy orgánica, convirtiendo a su personaje en un contrapunto luminoso dentro de un universo dominado por la oscuridad psicológica. Su mirada, siempre alerta y cargada de matices, ayuda a subrayar la tensión latente que recorre la película.

Natalia Ruiz en el estreno de ‘El Mal’ en Madrid. © GTRES

Natalia Ruiz interpreta en a una figura clave dentro del entorno profesional de Elvira, un personaje que aporta una mirada distinta al torbellino moral que atraviesan las protagonistas. Su papel funciona como contrapunto racional y, en ocasiones, como voz incómoda que señala aquello que otros prefieren no ver. Ruiz construye una presencia sólida, observadora y cargada de matices, que ayuda a subrayar la tensión psicológica del relato. Su personaje, aunque no ocupa el foco principal, resulta esencial para entender cómo el mundo exterior reacciona ante la espiral de obsesión, ambición y peligro que se desencadena en la trama.