La reina Letizia volvió a demostrar por qué es una de las figuras más influyentes de la moda institucional durante la entrega de los Premios Zenda 2024‑2025, celebrados en la Real Fábrica de Tapices de Madrid. Su estilismo, medido al milímetro y cargado de intención, combinó sobriedad, elegancia y un claro respeto por el momento delicado que atraviesa la Familia Real debido al estado de salud de Irene de Grecia.

Una blusa gris con lazada: la pieza protagonista
La Reina rescató de su armario una blusa gris perla de Hugo Boss, confeccionada en un tejido ligero y semitransparente, con cuello con lazada amplia, un detalle clásico y muy “royal”, mangas ligeramente abullonadas, puños con botón único y caída vaporosa y canesú trasero ancho. Esta prenda, que ya había estrenado en noviembre durante un acto en el Teatro Real, se ha convertido en uno de sus básicos más versátiles y favorecedores.
Pantalón negro de Sybilla: sobriedad y silueta impecable
Para esta ocasión, Letizia combinó la blusa con unos pantalones negros de Sybilla, de tiro muy alto, pernera ancha estilo palazzo y caída fluida y elegante. Un diseño que estiliza la figura y aporta un efecto visual de “piernas infinitas”, según destacan los análisis de moda publicados tras el evento.

Accesorios: Pertegaz, Magrit y su inseparable anillo
El look se completó con una selección de accesorios que refuerzan su apuesta por la moda española: pendientes Candy de Pertegaz, alargados y bañados en oro, salones negros de Magrit, de tacón cómodo y puntera afilada y su anillo dorado de Coreterno, su pieza fetiche de los últimos años. Un conjunto coherente, elegante y sin estridencias.
Un estilismo que también comunica
Los tonos neutros —gris y negro— no fueron casuales. La Reina ha mantenido esta línea cromática en sus últimas apariciones, en un gesto de sobriedad acorde con la preocupación que había por la salud de la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía. La moda, en su caso, vuelve a ser un lenguaje diplomático.
Con este estilismo, Letizia reafirma varias de sus señas de identidad: repetir prendas icónicas de su armario, apostar por diseñadores españoles, combinar modernidad y clasicismo y utilizar la moda como herramienta de comunicación institucional. El resultado: un look impecable, elegante y perfectamente alineado con el tono del acto y el contexto personal de la Familia Real.
