La premiere madrileña reunió al equipo del filme en una noche marcada por la emoción y el orgullo por el cine español.

La película El Molino celebró su premiere en Madrid con una acogida cálida y un ambiente de expectación que dejó claro que el filme llega dispuesto a abrir conversación. El equipo artístico y técnico se reunió en la capital para presentar una historia que combina drama íntimo, tensiones familiares y un retrato muy reconocible de la España rural contemporánea.
La velada comenzó con un photocall en el que los protagonistas posaron juntos, mostrando la complicidad que ha marcado el rodaje. El Molino es una historia que gira en torno a la memoria familiar, los vínculos y el peso del pasado, elementos que articulan el tono emocional del filme.
Un drama emocional con el paisaje como personaje
El Molino se adentra en la vida de una familia que regresa al pueblo tras años de distancia emocional y física. El viejo molino familiar —abandonado, silencioso, cargado de recuerdos— se convierte en el eje simbólico de una historia que habla de heridas que nunca se cerraron, secretos que condicionan generaciones, vínculos que se tensan y se recomponen y la dificultad de volver a un lugar que ya no es el mismo
El paisaje rural, filmado con una fotografía cuidada y casi pictórica, funciona como un personaje más: áspero, bello, lleno de memoria.
Interpretaciones contenidas y un tono que apuesta por la verdad
El reparto ofrece interpretaciones contenidas, de silencios largos y miradas que dicen más que los diálogos. La película apuesta por un tono realista, sin artificios, que permite que la emoción emerja de forma orgánica. La crítica destaca la capacidad del film para conectar con experiencias universales: la familia, el duelo, el peso del pasado.
La presentación madrileña reunió a actores, cineastas, periodistas y representantes del sector cultural. El ambiente fue cercano, sin estridencias, muy en sintonía con la naturaleza íntima de la película. Tras la proyección, el equipo recibió un aplauso prolongado y comentarios elogiosos sobre la sensibilidad del guion y la fuerza visual del filme.

Pilar López de Ayala (Mayte)
Mayte es una ingeniera que regresa al pequeño pueblo donde creció para desarrollar un proyecto clave. Su llegada coincide con «La Bajá», lo que la obliga a reencontrarse con su pasado y con una comunidad marcada por la memoria del viejo molino de viento.

Asier Etxeandía (Jaime)
Jaime es el amor de la infancia de Mayte. Su presencia reabre vínculos y emociones que parecían enterrados, convirtiéndose en una pieza esencial en el regreso de la protagonista al valle.

Imanol Arias (Manolo)
Imanol Arias interpreta a Manolo, un anciano que convive con el alzhéimer y cuya presencia resulta esencial en el entramado emocional de la película. Manolo es el padre de Jaime (Asier Etxeandía), uno de los personajes centrales, y su historia conecta directamente con el origen del viejo molino de viento que articula la trama. Junto al padre de la ingeniera Mayte (Pilar López de Ayala), fue uno de los responsables de proyectar el primer molino del valle, un elemento que hoy une —y confronta— a los habitantes de este pequeño pueblo.


Rocío Calvo (Herminia) y Sarrio Lema (Rogelio)
Herminia, interpretada por Rocío Calvo, y Rogelio, en manos de Sarrio Lema, son dos figuras esenciales en el retrato humano de El Molino. Ambos conocen mejor que nadie los vientos del valle y también aquello que sus habitantes prefieren callar. Su presencia aporta una mirada íntima y terrenal sobre la vida en la comunidad, actuando como guardianes silenciosos de historias, tensiones y secretos que atraviesan generaciones. Representan la memoria colectiva del lugar y encarnan esa sabiduría discreta que solo poseen quienes han permanecido siempre cerca de la tierra.


Ángela Arellano (Sara) y Pablo Rivero (David)
David y Sara representan dos formas opuestas —y complementarias— de mirar el mundo dentro de El Molino. David, interpretado por Pablo Rivero, es alguien que necesita estar en el centro de la acción, observar la realidad sin filtros y enfrentarse a ella incluso cuando arrecia la tormenta. Sara, a quien da vida Ángela Arellano, prefiere la distancia que ofrecen las pantallas, un refugio desde el que interpreta lo que ocurre a su alrededor sin exponerse del todo. Juntos encarnan esa tensión entre lo inmediato y lo mediado, entre la experiencia directa y la mirada protegida, un contraste que añade profundidad al retrato coral del valle.

Claudia Traisac (Clara)
Carla, interpretada por Claudia Traisac, es una joven ingeniera que acompaña a Mayte en su regreso al pueblo de su infancia. Su presencia introduce una mirada externa y contemporánea sobre la vida en el valle, funcionando como apoyo profesional y también como contrapunto generacional. A través de ella se observa el impacto del proyecto que ambas llevan entre manos y la forma en que una recién llegada interpreta las dinámicas, silencios y tensiones que rodean al viejo molino de viento.

María Teresa Altés (Mariví)
María Teresa Altés interpreta el papel de Mariví, uno de los personajes que completan el reparto de esta comedia dramática, cuya trama se centra en un pequeño pueblo y sus peculiares habitantes, cuyas vidas están conectadas por un viejo molino de viento.