Muere Héctor Alterio a los 96 años: el cine y el teatro despiden a un gigante de la interpretación

El actor Héctor Alterio, uno de los intérpretes más emblemáticos del cine y el teatro iberoamericano, falleció este sábado 13 de diciembre en Madrid a los 96 años. La noticia fue confirmada por su familia a través de un comunicado difundido por la productora Pentación Espectáculos, en el que se subrayó que el artista se […]

El actor Héctor Alterio, uno de los intérpretes más emblemáticos del cine y el teatro iberoamericano, falleció este sábado 13 de diciembre en Madrid a los 96 años. La noticia fue confirmada por su familia a través de un comunicado difundido por la productora Pentación Espectáculos, en el que se subrayó que el artista se marchó “en paz, después de una vida larga y plena dedicada a su familia y al arte, estando activo profesionalmente hasta el día de hoy”.

Héctor Alterio. © GTRES

Una vida marcada por la vocación

Nacido en Buenos Aires en 1929, Alterio descubrió muy pronto su pasión por la interpretación. Debutó en 1948 con Prohibido suicidarse en primavera, de Alejandro Casona, y poco después fundó la compañía Nuevo Teatro, que se convirtió en un motor de renovación de la escena argentina en los años sesenta. Su empeño por dignificar el oficio y abrir nuevas vías de expresión lo situó como referente de una generación que buscaba modernizar el teatro en su país.

Su salto al cine llegó en 1966 con Todo sol es amargo, y pronto se convirtió en uno de los actores más solicitados por los nuevos cineastas argentinos. Sin embargo, su carrera dio un giro dramático en 1975, cuando recibió amenazas de la organización paramilitar Triple A. Obligado a exiliarse, se instaló en España, donde desarrolló una trayectoria prolífica y se convirtió en uno de los grandes nombres de nuestra cinematografía.

El exilio y la consagración en España

En España, Alterio encontró un nuevo hogar y un escenario donde desplegar su talento. Su participación en películas como Cría cuervos (Carlos Saura, 1976), Pascual Duarte (Ricardo Franco, 1976) o Asignatura pendiente (José Luis Garci, 1977) lo consagraron como un actor capaz de transmitir intensidad y verdad en cada papel.

A lo largo de las décadas siguientes trabajó con directores de la talla de Mario Camus, Fernando Fernán Gómez, Jaime Chávarri, Adolfo Aristarain o Marcelo Piñeyro, consolidando una filmografía que supera las 150 películas. Su versatilidad le permitió moverse con naturalidad entre el drama, la comedia y el cine político, siempre con una presencia magnética en pantalla.

Reconocimientos y legado internacional

Alterio fue parte de cuatro películas argentinas nominadas al Oscar: La tregua (1974), Camila (1984), La historia oficial (1985, ganadora del premio) y El hijo de la novia (2001). En España, recibió el Goya de Honor en 2004, entregado por sus hijos, los también actores Malena y Ernesto Alterio, en una ceremonia que se convirtió en un homenaje familiar y profesional.

Su carrera teatral fue igualmente intensa. En los últimos años protagonizó Una pequeña historia, un montaje de tintes autobiográficos que repasaba su vida y su relación con el arte. Incluso en su avanzada edad, Alterio se mantuvo activo en los escenarios, demostrando que la pasión por el teatro era para él un compromiso vital.

Reacciones y despedida

El fallecimiento del actor ha provocado una ola de mensajes de condolencia en el mundo de la cultura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo definió como un “actor inmenso y querido, que dejó una huella imborrable en el cine, el teatro y la televisión”. Compañeros de profesión como Luis Merlo, Lolita Flores o José Sacristán han destacado su generosidad y su capacidad para emocionar al público.

Su hijo Ernesto Alterio compartió unas palabras cargadas de emoción: “Estamos muy agradecidos por haber tenido el padre que tuvimos. Se fue de la misma manera elegante que vivió y activo hasta el final, haciendo lo que más le gustaba, que hacía fenomenal y que llegó al corazón de muchísima gente”. Por su parte, Malena Alterio subrayó que su padre fue “un hombre que nunca dejó de trabajar, de aprender y de transmitir”. “Era el mejor padre que se podía elegir en el mundo, un hombre tan generoso, buen compañero, buen actor… deja un legado para nosotros y para la humanidad. Estamos haciendo la digestión de esta pena que nos va a acompañar siempre pero felices por el cariño de toda la gente que nos ha venido a saludar”.

Un legado imborrable

La muerte de Héctor Alterio supone la despedida de un intérprete que supo tender puentes entre Argentina y España, entre el cine y el teatro, entre la memoria y la emoción. Su figura encarna la historia de un exilio convertido en oportunidad, y su legado artístico permanecerá vivo en la memoria colectiva de varias generaciones.

Con su partida, el cine y el teatro pierden a un gigante, pero su voz, sus gestos y su mirada seguirán resonando en cada obra que dejó.