El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, inauguró este viernes la tradicional pista de hielo de la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, uno de los planes más esperados de la programación navideña de la capital. El acto, acompañado por la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, reunió a decenas de asistentes que pudieron disfrutar de una exhibición del patinador profesional Miguel Martos, dos veces campeón de España.

Una tradición navideña en el corazón de Madrid
La pista, de 400 metros cuadrados de hielo natural, permanecerá abierta desde el 13 de diciembre hasta el 5 de enero, con horarios generales de 11:20 a 20:50 horas y turnos de 30 minutos. Los días festivos como el 24, 25 y 31 de diciembre, así como el 1 y 5 de enero, tendrán horarios especiales. Las entradas, con un precio de 6,50 euros, pueden adquirirse en taquilla o a través de la web oficial navidadmadrid.com.
Almeida se atreve con los patines
El alcalde no quiso limitarse a cortar la cinta y se animó a ponerse los patines, recorriendo la pista ante las sonrisas de los asistentes y la prensa. Con humor, reconoció que “patinazos nos damos todos”, en referencia tanto a los tropiezos sobre el hielo como a los errores políticos. Su gesto, cercano y espontáneo, convirtió la inauguración en una escena divertida y humana.

Un espacio para familias y visitantes
Martínez-Almeida destacó que la pista de Cibeles se ha convertido en una tradición municipal y animó a madrileños y turistas a disfrutarla en familia: “Queremos crear la mejor atmósfera navideña y la mejor experiencia, porque esto ya no se trata solo de patinar, sino de compartir momentos especiales”.
Además de la pista de Cibeles, el Ayuntamiento ha habilitado otros espacios de patinaje en enclaves como Matadero Madrid y la Plaza de Colón, reforzando la oferta de ocio navideño en la ciudad.
La inauguración de la pista de hielo del Palacio de Cibeles no solo marca el inicio de la Navidad madrileña, sino que refleja el espíritu festivo y cercano del alcalde, que se atrevió a patinar y a reírse de sí mismo en un acto que ya es tradición en la capital.