El exactor de cine para adultos Nacho Vidal, cuyo nombre real es Ignacio Jordà, ha aceptado una condena de tres años de cárcel tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía por un delito de tráfico de drogas, específicamente por la venta de cocaína rosa, también conocida como tusi. La sentencia incluye además el pago de una multa de 5.800 euros, equivalente al valor del alijo incautado.

La detención se produjo en febrero de 2025, cuando agentes de la Policía Nacional lo sorprendieron vendiendo sustancias ilícitas en un pub de la plaza Xúquer, en Valencia. En el operativo se le incautaron más de 100 gramos de tusi, 33 pastillas de alprazolam, fármacos para la disfunción eréctil y 70 euros en efectivo, presuntamente obtenidos por la venta de droga. Aunque inicialmente alegó que las sustancias eran para consumo propio, finalmente admitió los hechos y reconoció que traficaba para costear su adicción.
Gracias a este reconocimiento y a su compromiso de someterse a un programa de desintoxicación, la Fiscalía ha aceptado suspender el ingreso en prisión, siempre que demuestre que sigue el tratamiento de rehabilitación. Esta medida se ampara en la legislación que permite evitar la cárcel en condenas inferiores a cinco años si hay voluntad de reinserción.
Este caso se suma a una larga lista de incidentes judiciales en la vida de Nacho Vidal. En años anteriores fue investigado por homicidio imprudente tras la muerte de un fotógrafo durante un ritual con veneno de sapo bufo, aunque fue exonerado en 2023. También ha enfrentado cargos por conducción temeraria y blanqueo de capitales, lo que ha mantenido su nombre en el foco mediático más allá de su carrera artística.
La condena actual marca un nuevo capítulo en la trayectoria del exintérprete, quien ahora deberá demostrar su compromiso con la rehabilitación para evitar el cumplimiento efectivo de la pena. La resolución judicial ha sido vista como un intento de equilibrar la sanción penal con una oportunidad de recuperación personal.