Durante su reencuentro institucional con el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, la reina Sofía volvió a demostrar su maestría en el arte de vestir con elegancia serena y carácter. Para esta ocasión especial —la audiencia con el Comité Ejecutivo de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL)— la reina emérita apostó por un traje de chaqueta negro con raya diplomática, compuesto por una blazer estructurada y pantalón recto que estiliza la figura y transmite profesionalidad.

Debajo del conjunto, lució una blusa blanca satinada de cuello redondo, que aportaba luz y suavizaba el tono ejecutivo del traje. Como es habitual en ella, los complementos jugaron un papel clave: un espectacular collar de varias vueltas con medallas, piedras y perlas se convirtió en el protagonista del estilismo, aportando un aire ecléctico y muy personal. Además, añadió pulseras doradas y un pequeño broche en la solapa, demostrando su atención al detalle y su gusto por los accesorios con historia.
También lució unos pendientes de la firma mallorquina Isabel Guarch. Se trata de un diseño de la colección Modernismo, inspirado en una flor de hierro forjado de los balcones del Gran Hotel de Palma. Los pendientes están elaborados en oro y adornados con colgantes de aguamarina, una elección que refuerza el vínculo de la reina con la artesanía balear y su gusto por las joyas con historia. Esta firma, Isabel Guarch, es habitual en el joyero de la reina Sofía, especialmente en sus apariciones estivales, y también ha sido elegida en varias ocasiones por la reina Letizia.
Este look no solo reflejó su estilo sobrio y sofisticado, sino que también reforzó el mensaje institucional del acto: compromiso, continuidad y sensibilidad social. La escena junto a su hijo, el rey Felipe VI —vestido con traje azul marino y corbata floral en tonos lilas y rosa— transmitió complicidad y respeto mutuo, en una imagen que unió tradición, elegancia y solidaridad.


