El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, ha vuelto a captar la atención internacional tras ser visto navegando por aguas del Mediterráneo occidental, concretamente frente a las costas de Mallorca, a bordo de su imponente superyate Al Lusail. Con 123 metros de eslora y un valor estimado de 500 millones de euros, esta embarcación es considerada una de las más lujosas y exclusivas del mundo.

Mallorca, su refugio europeo
El emir aterrizó recientemente en el aeropuerto de Palma a bordo de su Boeing 747-8 privado, una aeronave de lujo con capacidad para 89 pasajeros, cinco cocinas y once baños. Desde allí, se trasladó directamente al Al Lusail, que ya se encontraba atracado en enclaves exclusivos como Portals y la costa de Calvià, zonas frecuentadas por la élite internacional.
Un palacio flotante
El Al Lusail, bautizado en honor a la ciudad futurista de Qatar que albergó la final del Mundial 2022, fue construido en 2017 por el astillero alemán Lürssen. Su diseño exterior es obra del estudio H2 Yacht Design, mientras que el interior fue concebido por March and White, fusionando estética árabe contemporánea con el confort occidental2.
Entre sus lujos se incluyen: 18 suites para 36 invitados; tripulación de 56 personas, piscinas; spa, gimnasio y cine privado; helipuerto, salón de belleza y club de playa; garaje para embarcaciones auxiliares y plataforma de baño extensible y un atrio central retráctil que inunda de luz natural el corazón del barco.

Más que lujo: poder y diplomacia
La presencia del emir en el Mediterráneo no solo representa una escapada de verano, sino también una declaración de poder y sofisticación. No es la primera vez que el mandatario qatarí elige España como destino: ya visitó Mallorca en 2018, 2019 y 2022, dejando un notable impacto económico en hoteles, tiendas de lujo y alquileres de villas exclusivas.
Con esta nueva travesía, el Al Lusail vuelve a convertirse en símbolo de lujo flotante y en una atracción náutica que no pasa desapercibida en las aguas del Mediterráneo.