Casi un año después del fallecimiento del icono del cine francés Alain Delon, su legado vuelve a ser objeto de titulares. Esta vez, no por una retrospectiva o un homenaje, sino por la aparición de un segundo testamento que ha reavivado las tensiones entre sus tres hijos. El documento, fechado en noviembre de 2022 en Ginebra, otorga a su hija Anouchka la titularidad exclusiva de los derechos morales del actor, es decir, el control absoluto sobre el uso de su imagen, su nombre y sus obras. Una decisión que trasciende lo económico y que, según apuntan fuentes cercanas, ha dinamitado lo poco que quedaba de la unidad familiar.
El contenido de este testamento fue revelado por el semanario Paris Match, que publica fragmentos del libro Les derniers jours du Samouraï, de los periodistas Laurence Pieau y François Vignolle. La noticia ha causado un gran impacto no sólo por su contenido, sino por la forma en que se ha hecho pública. Ni Anthony ni Alain-Fabien, los otros dos hijos del actor, tenían conocimiento de la existencia del documento, lo que ha generado una fuerte sensación de exclusión.

Este segundo testamento no modifica el reparto económico esencial, aunque ya fue motivo de discordia: la mitad del patrimonio para Anouchka, y el resto a dividir entre sus hermanos. Sin embargo, al concederle también los derechos morales, la joven actriz se convierte en la única guardiana del legado cultural de su padre. Ningún documental, biografía, exposición o simple proyección conmemorativa puede realizarse sin su consentimiento expreso. Es ella quien decidirá cómo —y si— el nombre de Delon seguirá presente en la memoria colectiva.
Desde la muerte de Alain Delon, en agosto de 2024, las disputas entre sus hijos se han hecho públicas en más de una ocasión. Ya durante los últimos años de vida del actor se vislumbraban fricciones, especialmente en torno a sus cuidados médicos y al entorno que lo rodeaba. Ahora, con este nuevo giro, las diferencias parecen difíciles de reconciliar.
Anthony, el mayor, se ha mostrado profundamente dolido y ha dejado entrever su decepción en declaraciones recientes. Su hermano pequeño, Alain-Fabien, más discreto mediáticamente, tampoco ha ocultado su incomodidad ante la situación.
Anouchka, por su parte, ha optado por el silencio. Se la ha visto en Cannes, pero no ha hecho comentarios públicos. Además de heredera moral, es también albacea testamentaria junto con el notario de confianza del actor y un gestor suizo. Aunque algunos círculos afirman que su papel ha sido simplemente cumplir con los deseos de su padre, hay quienes critican lo que consideran una maniobra para asumir el control absoluto del legado Delon.
El libro también desmonta las cifras millonarias que rodeaban el patrimonio del actor. Si bien algunos medios habían estimado su fortuna entre 150 y 350 millones de euros, las cifras reales rondarían los 50 millones. Una suma considerable, aunque lejos del mito. Por ahora, los hijos reciben una renta mensual y han percibido adelantos parciales. Pero lo que más divide no es el dinero, sino el relato. ¿Quién tiene el derecho de custodiar la memoria de una leyenda? Esa es la verdadera batalla que se libra en la familia Delon.