La Reina Sofía asistió ayer al tanatorio de Palma de Mallorca para despedir a su sobrino, Juan Gómez-Acebo. La tristeza era evidente en el rostro de la Reina, quien ha enfrentado varias pérdidas familiares en los últimos meses.
Juan Gómez-Acebo, primo del Rey Felipe VI e hijo de la Infanta Pilar de Borbón, falleció a los 54 años tras una larga enfermedad. Su muerte ha sido un duro golpe para la familia, que ya había perdido a su hermano Fernando hace solo cinco meses. La Reina Sofía, vestida de riguroso luto, mostró su apoyo a los sobrinos de su marido en este difícil momento.

El cuerpo de Juan Gómez-Acebo será trasladado a Madrid, donde será enterrado en el panteón familiar del cementerio de San Isidro. La Reina Sofía, a pesar de su tristeza, ha demostrado una fortaleza admirable, cumpliendo con sus compromisos y apoyando a su familia en cada una de estas difíciles circunstancias.
La presencia de la Reina en el tanatorio subraya la cercanía y el apoyo constante que brinda a su familia, especialmente en momentos de dolor. La familia Gómez-Acebo ha atravesado un periodo especialmente complicado, con la pérdida de dos de sus miembros en tan poco tiempo.

Estos momentos de duelo han sido difíciles para la Reina Sofía, quien también asistió recientemente al funeral de su tío, el príncipe Miguel de Grecia. A pesar de las adversidades, la Reina sigue siendo un pilar de apoyo para su familia, demostrando su resiliencia y compromiso con sus seres queridos.