El reconocido cantaor Miguel Poveda dejó ayer una huella imborrable en el Festival del Cante de las Minas, celebrado en La Unión, Murcia. Con su interpretación apasionada y profunda del cante jondo, Poveda logró estremecer a todos los asistentes, consolidando una vez más su estatus como uno de los grandes del flamenco.
La actuación de Poveda fue un viaje emocional que comenzó con la interpretación de varios poemas de Federico García Lorca, incluidos en su gira “Poema del Cante Jondo”. Acompañado por un cuadro flamenco de excepción, compuesto por Jesús Guerrero, Carlos Grilo, Los Makarines, ‘El Londro’ y Paquito González, Poveda ofreció una actuación que combinó la tradición con su toque personal y único.

El cantaor recordó con emoción su primera participación en el festival en 1993, cuando con solo 20 años ganó la prestigiosa ‘Lámpara Minera’. Este momento de su carrera fue revivido en el escenario al invitar a Juan Ramón Caro, su compañero de aquella época, a unirse a él en una interpretación conjunta que evocó la magia de sus inicios.
El repertorio de la noche incluyó cantes tradicionales como la malagueña, la soleá y la siguiriya, cada uno interpretado con una intensidad que resonó profundamente en el público. Poveda también rindió homenaje a figuras icónicas del flamenco como Piñana y Pencho Cros, dedicándoles sus cantes y recordando su influencia en su formación artística.

Uno de los momentos más destacados de la noche fue la interpretación de la ‘Saeta’, que Poveda ejecutó con una fuerza y devoción que dejaron al público sin aliento. La velada culminó con una bulería vibrante que capturó la esencia del flamenco y puso a todos los asistentes en pie.
Además de su impresionante actuación, Poveda mostró su compromiso con la preservación del flamenco al donar la recaudación de la gala a la Fundación Cante de las Minas. Este gesto solidario subraya su dedicación no solo a su arte, sino también a la comunidad flamenca y a la continuidad de esta tradición cultural.