El regreso más esperado
Aída vuelve como un eco emocional que atraviesa generaciones. Con estreno el 30 de enero, la película se erige como el homenaje final al fenómeno que acompañó y transformó a toda una generación. Un regreso que no sólo apela a la nostalgia, sino que reabre un universo que marcó la televisión española y que sigue vivo en la memoria colectiva. El reencuentro del reparto, la revisión del mito y la mirada contemporánea con la que se aborda este cierre convierten Aída y vuelta en un acontecimiento cultural: una despedida consciente, celebratoria y profundamente afectiva para quienes crecieron, rieron y se reconocieron en Esperanza Sur.
Aída García — Carmen Machi
Aída vuelve como un terremoto emocional. No regresa la camarera agotada que sobrevivía a base de humor y mala suerte, sino la figura mítica que dejó un vacío enorme cuando se marchó. Carmen Machi se enfrenta a su propio legado: interpreta a la actriz que interpreta a Aída, un juego delicioso que mezcla nostalgia, vértigo y una lucidez brutal sobre lo que significa ser un icono televisivo. Su presencia es la columna vertebral de la película: cada gesto suyo activa un recuerdo colectivo.
Luisma — Paco León
Luisma sigue siendo Luisma, pero Paco León ya es otra cosa. El personaje conserva su torpeza adorable, su corazón inmenso y esa forma única de convertir cualquier situación en un caos entrañable. Pero ahora, además, convive con el Paco director, el creador que revisita su propio pasado con humor y libertad. Luisma es el alma cómica del reencuentro, el que conecta directamente con el público y el que demuestra que hay personajes que envejecen bien… porque nunca crecieron del todo.
Mauricio Colmenero — Mariano Peña
Mauricio regresa como un espejo incómodo del humor de otra época. El dueño del Bar Reinols fue el rey de lo políticamente incorrecto, y la película juega precisamente con eso: con cómo encaja hoy un personaje que decía lo que no debía, que exageraba todos los clichés y que aun así se convirtió en un fenómeno. Mariano Peña lo revisita con ironía, autoconsciencia y un punto de ternura inesperada. Mauricio vuelve sabiendo que el mundo ha cambiado… y que él no.
Soraya — Miren Ibarguren
Soraya regresa con la misma fuerza que siempre la definió. Era la mujer que ponía orden en el caos, la que sobrevivía a base de carácter y sentido común, y esa esencia sigue intacta. Miren Ibarguren se interpreta a sí misma revisitando a un personaje que la consolidó en la comedia, y lo hace desde un lugar más maduro, más seguro, más poderoso. Soraya es la voz sensata del barrio, la que dice lo que nadie quiere oír y la que sostiene la estructura emocional del grupo.
Chema — Pepe Viyuela
Chema vuelve como el corazón tierno de Esperanza Sur. Su mezcla de bondad infinita, torpeza encantadora y ética inquebrantable sigue siendo uno de los pilares del universo Aída. En la película, Pepe Viyuela recupera esa luz que siempre tuvo el personaje: la de un hombre que quería hacer el bien aunque la vida se empeñara en complicárselo. Su regreso es un abrazo emocional para los fans y un recordatorio de que la serie también tenía un alma dulce.
Fidel regresa convertido en un adulto que no ha perdido ni un ápice de su sensibilidad ni de su singularidad. Eduardo Casanova vuelve a su personaje desde un lugar completamente distinto: el del creador que ha construido una identidad artística propia. Fidel es ahora un símbolo de diversidad, libertad y evolución personal. Su presencia en la película es una de las más significativas, porque demuestra cómo un personaje puede crecer sin dejar de ser él mismo.
Fidel — Eduardo Casanova
Fidel regresa convertido en un adulto que no ha perdido ni un ápice de su sensibilidad ni de su singularidad. Eduardo Casanova vuelve a su personaje desde un lugar completamente distinto: el del creador que ha construido una identidad artística propia. Fidel es ahora un símbolo de diversidad, libertad y evolución personal. Su presencia en la película es una de las más significativas, porque demuestra cómo un personaje puede crecer sin dejar de ser él mismo.
Eugenia — Marisol Ayuso
Eugenia vuelve como un huracán teatral. La matriarca de los García sigue siendo exagerada, dramática, egocéntrica y absolutamente inolvidable. Marisol Ayuso recupera esa energía única que convirtió a su personaje en un clásico inmediato. Eugenia es la chispa del caos, la reina del comentario afilado y la responsable de algunos de los momentos más delirantes del reencuentro. Su regreso es pura comedia.
Jonathan — David Castillo
Jonathan regresa como el eterno adolescente del barrio… aunque ya no lo sea. Su personaje siempre fue el gamberro entrañable, el chico que vivía entre la ingenuidad y la picaresca. En Aída y vuelta, David Castillo juega con esa dualidad: el niño que todos recuerdan y el adulto que es hoy. Su reencuentro con Luisma promete ser uno de los motores emocionales y cómicos de la película.
Barajas — Canco Rodríguez
Barajas vuelve con la misma energía desbordante que lo convirtió en un favorito del público. Su humor físico, su espontaneidad y su capacidad para convertir cualquier frase en un gag siguen intactos. Canco Rodríguez recupera al personaje desde la complicidad y la autoconsciencia, riéndose de sí mismo y del mito que Barajas llegó a ser. Su regreso es pura comedia y pura química con Luisma.
Paz Bermejo — Melani Olivares
Paz regresa como ese torbellino emocional que siempre osciló entre la supervivencia, el romanticismo imposible y la amistad inquebrantable con Aída. Melani Olivares recupera a un personaje que fue pura verdad: una mujer que se equivocaba, que amaba demasiado y que siempre encontraba la forma de salir adelante. En Aída y vuelta, su presencia aporta calidez, memoria y una complicidad inmediata con Carmen Machi. Paz vuelve con la misma mezcla de fuerza y vulnerabilidad que la convirtió en una de las figuras más queridas del barrio.
Secun de la Rosa — Toni Colmenero
Toni, el hermano de Mauricio, vuelve como ese personaje que siempre vivió a la sombra del dueño del Bar Reinols, pero que aportaba una humanidad inesperada al universo Aída. Secun de la Rosa recupera su mezcla de ternura, torpeza y dignidad silenciosa, convirtiéndolo en un contrapunto perfecto al exceso de Mauricio. En la película, Toni encarna la memoria emocional del barrio: el hombre que nunca levantó la voz, pero que siempre estuvo ahí, sosteniendo lo que podía. Su regreso es discreto, pero imprescindible.
Óscar Reyes — Machu Picchu
Machu Picchu vuelve como uno de los personajes más icónicos y entrañables de la serie. Óscar Reyes recupera la inocencia, la bondad y el humor involuntario que definieron al camarero peruano del Bar Reinols. Su personaje siempre fue un refugio emocional: alguien que veía el mundo desde la ingenuidad, pero también desde una nobleza que desarmaba a todos. En Aída y vuelta, Machu Picchu aporta ternura, comedia y ese toque de pureza que equilibra el caos del barrio.
Pepa Rus — Pepa
Pepa regresa con su espontaneidad, su humor directo y esa energía desbordante que la convirtió en una robaescenas natural. Pepa Rus revisita a su personaje desde un lugar más maduro, pero igual de imprevisible. Su presencia aporta frescura, ritmo y un punto de locura adorable que siempre fue marca de la casa. Pepa es la chispa que enciende cualquier secuencia, la que dice lo que nadie espera y la que convierte lo cotidiano en un gag.
Emilio Gavira — El padre de Fidel
Emilio Gavira, que ya dejó huella en la serie con apariciones memorables, regresa en Aída y vuelta con un personaje que amplía su presencia en el universo del barrio. Su interpretación aporta carácter, ironía y una comicidad muy personal, siempre desde la inteligencia y el timing que lo caracterizan. Gavira encarna ese tipo de figura secundaria que se convierte en imprescindible: un personaje que, sin necesidad de protagonismo, eleva cada escena en la que aparece.
Fer Pérez
Fer Pérez adquiere un papel central como guionista principal de Aída y vuelta, firmando el libreto junto a Paco León. Aunque su labor se concentra en la escritura, la película también renueva su identidad sonora: el tema principal es una nueva versión de Que nadie me levante la voz, interpretada por D’Chipen y María Terremoto bajo producción de Universal Music.
El regreso más esperado
Aída vuelve como un eco emocional que atraviesa generaciones. Con estreno el 30 de enero, la película se erige como el homenaje final al fenómeno que acompañó y transformó a toda una generación. Un regreso que no sólo apela a la nostalgia, sino que reabre un universo que marcó la televisión española y que sigue vivo en la memoria colectiva. El reencuentro del reparto, la revisión del mito y la mirada contemporánea con la que se aborda este cierre convierten Aída y vuelta en un acontecimiento cultural: una despedida consciente, celebratoria y profundamente afectiva para quienes crecieron, rieron y se reconocieron en Esperanza Sur.