La actriz italiana Claudia Cardinale, ícono del cine europeo y figura clave en la historia del séptimo arte, falleció este martes a los 87 años en Nemours, al sur de París, según confirmó su representante Laurent Savry a la agencia AFP.

Nacida en Túnez el 15 de abril de 1938, en el seno de una familia siciliana, Cardinale se convirtió en una de las grandes estrellas del cine italiano durante las décadas de 1960 y 1970. Su carrera comenzó tras ganar un concurso de belleza en Túnez, lo que la llevó al Festival de Venecia y posteriormente a debutar en el cine con Goha (1958), junto a Omar Sharif.
A lo largo de su trayectoria, trabajó con directores legendarios como Federico Fellini, Luchino Visconti, Sergio Leone, Henri Verneuil y Richard Brooks, y compartió pantalla con actores como Marcello Mastroianni, Alain Delon, Burt Lancaster, Peter Sellers y Henry Fonda. Entre sus películas más recordadas se encuentran El Gatopardo, Ocho y medio, La Pantera Rosa, Rocco y sus hermanos y Hasta que llegó su hora. Debutó en el cine en 1958 con la película Goha, dirigida por Jacques Baratier, donde compartió pantalla con Omar Sharif. Ese mismo año participó también en la comedia italiana I soliti ignoti (Rufufú), de Mario Monicelli, que le otorgó reconocimiento internacional y consolidó su entrada en el cine europeo.
Más allá de su talento y belleza, Cardinale fue reconocida por su carácter firme y su compromiso con causas sociales. En su juventud enfrentó situaciones difíciles, como el embarazo producto de una violación a los 17 años, que mantuvo en secreto durante años. Su hijo fue adoptado por el productor Franco Cristaldi, con quien estuvo casada entre 1966 y 1975.
La actriz vivía en Francia desde hace décadas y se mantuvo activa en el cine hasta sus últimos años. Su fallecimiento ha generado numerosas reacciones en el mundo cultural. El alcalde de Cannes, David Lisnard, expresó: “Su talento solo era comparable a su ardiente belleza. Su carrera fue en sí misma una obra maestra”.
Claudia Cardinale deja un legado inmenso en la historia del cine, como símbolo de elegancia, fuerza y libertad. Su figura seguirá inspirando a generaciones de artistas y cinéfilos en todo el mundo.