La disputa legal entre los actores Blake Lively y Justin Baldoni por el desarrollo de la película Romper el círculo ha tomado un giro inesperado al involucrar a la superestrella del pop Taylor Swift, quien ha sido citada como testigo en el proceso.

Según documentos judiciales, Swift habría estado presente en una reunión privada en el departamento de Lively en Nueva York, donde se discutieron cambios en el guion del filme. Aunque su equipo niega cualquier implicación creativa directa —más allá de autorizar el uso de su canción My Tears Ricochet para la banda sonora—, su testimonio podría ser relevante para esclarecer los hechos.
La cantante ha aceptado declarar si así lo exige la justicia, aunque ha solicitado que se respeten sus compromisos profesionales. Su comparecencia está prevista para la semana del 20 de octubre, justo después del lanzamiento de su nuevo álbum The Life of a Showgirl.
Este conflicto ha tenido repercusiones personales: la estrecha amistad entre Swift y Lively, que se había mantenido durante más de una década, parece haberse enfriado. Desde hace meses no se las ha visto juntas en público, y han dejado de interactuar en redes sociales.
El caso principal entre Lively y Baldoni incluye acusaciones de acoso, difamación y presión mediática, y será juzgado en marzo de 2026 en Nueva York. La implicación de Swift añade una dimensión mediática y emocional que ha captado la atención de fans y medios internacionales.
La película en cuestión, basada en la novela de Colleen Hoover, ha estado rodeada de controversias desde su preproducción, con diferencias creativas entre los protagonistas y tensiones con el equipo técnico.
Mientras tanto, Swift se mantiene enfocada en su carrera musical, aunque su nombre aparece cada vez más en los titulares por razones ajenas a la música. Su participación en este caso podría marcar un precedente sobre el papel de las celebridades en disputas legales del mundo del entretenimiento.