La actriz estadounidense Robin Wright, conocida por su papel en House of Cards, ha compartido una reflexión profunda sobre su rol como madre de Dylan y Hopper, fruto de su matrimonio con Sean Penn, con quien estuvo casada entre 1996 y 2010. En una entrevista reciente con el Times of London, Wright confesó que siente un “gran arrepentimiento” por no haber sido más estricta durante la infancia y adolescencia de sus hijos.

“Pasé muchos años con miedo cada vez que sonaba el teléfono. Pensaba: ‘¿Está vivo? ¿Está viva?’”, reveló la actriz, refiriéndose a los momentos difíciles que atravesaron ambos jóvenes. Su hijo Hopper habló públicamente en 2017 sobre su lucha contra la adicción a la metanfetamina, mientras que Dylan vivió una adolescencia marcada por la rebeldía.
Wright explicó que su estilo de crianza contrastaba con el de Penn, quien era más severo pero pasaba largos periodos fuera por motivos profesionales. “Él volvía y hacía de policía, y luego me dejaba a mí con las consecuencias. Los dos éramos extremos. Ellos no entendían esa zona gris del medio, que es lo que realmente necesitaban”, reflexionó.
A pesar de los altibajos, la actriz aseguró que hoy sus hijos se encuentran en un “muy buen lugar” y que la relación con Sean Penn es cordial. En entrevistas anteriores, Wright ha afirmado que divorciarse siendo padres es “una de las experiencias más difíciles de la vida”, pero que siempre se han esforzado por mantener la unidad familiar.
Tras años de discreción y distancia del foco mediático, Wright ha retomado su carrera con nuevos proyectos, como la serie The Girlfriend, y ha encontrado estabilidad personal junto a su actual pareja, el arquitecto británico Henry Smith.