Una fuerte polémica ha estallado en el mundo del cine luego de que se revelara que el director británico Christopher Nolan está filmando escenas de su nueva película La Odisea en Dajla, una ciudad ubicada en el Sáhara Occidental, territorio ocupado por Marruecos desde 1975. La decisión ha generado rechazo entre artistas, cineastas y activistas, quienes acusan al equipo de producción de ignorar los derechos del pueblo saharaui.

El Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara) lidera una campaña que exige la suspensión inmediata del rodaje en esa zona. A través de un manifiesto, más de un centenar de figuras del cine español —entre ellos Javier Bardem, Pedro Almodóvar, Luis Tosar, Icíar Bollaín, Rodrigo Sorogoyen, Carolina Yuste y Juan Diego Botto— han denunciado que Nolan filmó “sin el consentimiento del pueblo saharaui” y únicamente con el aval de las autoridades marroquíes.
Legitimar la narrativa oficial
El texto señala que Dajla no es sólo un paisaje cinematográfico, sino “una ciudad ocupada y militarizada cuya población autóctona está sometida a una brutal represión”. Los firmantes acusan al director de Oppenheimer de contribuir, aunque sea de forma involuntaria, a “blanquear la ocupación” y legitimar la narrativa oficial marroquí sobre el territorio.
La petición también se dirige a los protagonistas de la película, como Matt Damon y Zendaya, quienes interpretan a Odiseo y Atenea respectivamente. Se les invita a asistir al próximo FiSahara, hospedarse con una familia saharaui y conocer de primera mano la realidad de quienes viven bajo ocupación o en campos de refugiados en Argelia.
Además, el manifiesto exige que las escenas grabadas en Dajla no sean incluidas en el montaje final de la película, y que Nolan y Universal Pictures reconozcan públicamente que no debieron filmar en ese territorio sin el consentimiento legítimo del pueblo saharaui.
La responsabilidad ética de las producciones cinematográficas
La controversia ha reabierto el debate sobre la responsabilidad ética de las grandes producciones cinematográficas en contextos políticos sensibles. Para los firmantes, el cine no puede ser ajeno a las realidades geopolíticas de los lugares donde se filma, y mucho menos convertirse en cómplice de violaciones a los derechos humanos.
Hasta el momento, ni Nolan ni Universal Pictures han emitido declaraciones oficiales. El único pronunciamiento ha venido del Ministerio de Cultura de Marruecos, que celebró la elección de Dajla como escenario de rodaje y lo consideró una oportunidad para atraer futuras producciones internacionales.
La adaptación de La Odisea cuenta con un elenco estelar que incluye, además de Damon y Zendaya, a Tom Holland, Anne Hathaway, Charlize Theron, Lupita Nyong’o, Elliot Page, Jon Bernthal y Samantha Morton, entre otros. Sin embargo, el foco mediático se ha desplazado hacia la controversia por el lugar de rodaje.
Desde FiSahara, su directora ejecutiva María Carrión ha declarado que “el cine puede ser un altavoz para denunciar injusticias, pero también puede convertirse en cómplice si no se actúa con responsabilidad”. El festival insiste en que ninguna producción cultural debería desarrollarse en territorios ocupados sin el consentimiento de sus pueblos.
El mensaje final del manifiesto es claro: “Esperamos que ninguna otra compañía cinematográfica, ni proyecto cultural, considere la posibilidad de actuar en el territorio ocupado del Sáhara Occidental. No les quitaremos ojo”.