El rey emérito Juan Carlos I ha vuelto a dejarse ver en Sanxenxo (Pontevedra), donde ha disfrutado de una jornada de regatas acompañado por su hija, la infanta Elena, en un ambiente distendido y familiar. La visita, que coincide con la celebración del Trofeo Xacobeo de la clase 6 metros, ha sido la cuarta del monarca a España en lo que va de año.

El encuentro entre padre e hija tuvo lugar en el Real Club Náutico de Sanxenxo, donde ambos compartieron momentos de complicidad y afecto. La infanta Elena llegó el sábado y se embarcó en una lancha auxiliar llamada Cristina, mientras que el rey Juan Carlos siguió la competición desde el puerto, acompañado por su amigo Pedro Campos, presidente del club.
Las cámaras captaron el saludo entre ambos, que incluyó besos, abrazos y sonrisas, reflejo del estrecho vínculo que mantienen. Durante su estancia, también visitaron el municipio de O Salnés, parada habitual en las escapadas del emérito a Galicia.
Aunque el rey no compitió a bordo del Bribón, su emblemática embarcación, sí participó en la actividad náutica desde una lancha semirrígida, saludando a los medios con buen ánimo. La infanta Elena, por su parte, lució un look deportivo y se mostró cercana con los miembros de la tripulación.

La visita se produce en paralelo a la llegada de la princesa Leonor a Marín, a tan solo 25 kilómetros de distancia, tras completar su formación naval a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Aunque no se ha producido un encuentro entre abuelo y nieta, la coincidencia geográfica ha llamado la atención de los medios.
La presencia del rey Juan Carlos en Sanxenxo ya no genera el revuelo de años anteriores, pero sigue siendo motivo de interés por sus vínculos con la vela y por los gestos familiares que protagoniza en cada visita.